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jueves, 23 octubre 2014
14:48
Actualizado a las 

La Razón

Medio Ambiente

Un siglo para recuperar la serranía de Valencia

  • Aunque el perímetro está acotado, se teme que se pueda avivar el fuego en los alrededores de Andilla y Lliria. Los buzos hallan el cuerpo del piloto

     

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Los efectos del incendio.
Los efectos del incendio.

Yátova/Villa del Arzobispo (VALENCIA)- La serranía del interior de la provincia de Valencia ha perdido su frondosidad. Poca vegetación ha resistido al fuego y la estampa recuerda más a un paisaje lunar que a un lugar en el que hace menos de una semana se respiraba un aire bien diferente al de la gran ciudad. Los geólogos alertan de los peligros de erosión  y desertización en las zonas quemadas, mientras los ecologistas calculan que será necesario aproximadamente un siglo para que la zona recupere su paisaje. Han sido dos incendios cuyos focos no distan más de cien kilómetros y que están conectados con la capital en poco más de una hora.

El incendio se ha sentido mucho y todavía hay preocupación y  sobre todo mucho por hacer, por aprender. Es lo que repiten todos los vecinos. No puede volver a pasar. El  perímetro de los dos incendios que han arrasado casi 50.000 hectáreas está acotado, pero no hay que bajar la guardia. El que más preocupa es el iniciado en Andilla, donde los vecinos pudieron ayer acceder hasta sus casas, pero sólo para ver el estado en el que se encontraban y para dar de comer a sus animales. Andilla tiene 200 habitantes, disgregados en cuatro aldeas. La mayoría de ellos son personas mayores que viven de su tierra y su ganado. Ahora deberán conformarse con lo que queda de ellos.

Tras echar un vistazo rápido, volvieron al albergue de Villar del Arzobispo, donde llevan desde el sábado. En esta zona siguen trabajando 600 efectivos terrestres y 18 aéreos. No hay descanso. Todavía se ve mucho humo y se teme que se reavive el fuego. Para hoy, el pronóstico no es del todo favorable. Soplará viento y, por ello, hay que mantener todas las alertas.

En Yátova, 300 personas y cuatro medios aéreos trabajaron ayer desde tierra para refrescar el terreno, y cuatro medios aéreos mientras que se buscaba el cuerpo del piloto cuyo helicóptero se estrelló en el embalse de Forata. Pasada la una del mediodía y casi 24 horas después de su desaparición, los buceadores del GEAS localizaron el cadáver de José Agustín Nieva en el interior del helicóptero a 16 metros de profundidad y mucho más cerca de la presa de lo que se había delimitado como posibles zonas de búsqueda.

La localización del cadáver se complicó por la profundidad del pantano de Forata, que llega en algunos puntos hasta los 17 metros, la gran cantidad de lodo que acumula, su superficie irregular y la suciedad de sus aguas. A las diez de la mañana, los restos de queroseno en la superficie y la aparición de los primeros restos del fuselajes del helicóptero ayudaron a delimitar la zona definitiva de búsqueda. La viuda de José Agustín Nieva y dos de sus hijos siguieron las labores de rescate desde el pantano.

Al menos, la normalidad vuelve para las personas desalojadas  el pasado jueves. Los vecinos de las urbanizaciones de Llanorel y Cuerna, en Macastre ya regresaron a sus hogares y sólo continúa cerrada la carretera que une Yátova con Hortunas, que lleva a viviendas diseminadas.
El recorrido por los pueblos afectados deja clara una prioridad para el futuro. Es imprescindible recuperar el valor económico que genera el monte, favorecer la agricultura y la ganadería e invertir en mantener limpios los terrenos. «Los incendios se apagan en invierno», aseguraba ayer un vecino de Torás y bombero de la Brigada Forestal de Barracas, José Franco. «Hacen falta brigadas todo el año para limpiar el monte». Lamentaba también que se haya reducido la contratación de personal este verano, al tiempo que reconocía el grandísimo esfuerzo realizado por todos los bomberos llegados incluso desde Extremadura.

Como si oyese su petición, la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, anunció que se contrará a lugareños para limpiar el monte.


Así era el héroe
«Pepe ha fallecido haciendo lo que más le gustaba, volar»

Llevaba doce años luchando contra el fuego como piloto en la empresa Inaer, aunque su pasión por las alturas se remonta a más de 30 años. José Agustín Nieva, de 59 años, coronel del Ejército, decidió incorporarse a la reserva cuando alcanzó este puesto. «Era su única manera de seguir volando», explica un compañero. Pepe, como le llaman sus amigos, había trabajado en el batallón de helicópteros de Sevilla, donde vivía junto a su esposa y uno de sus tres hijos. Los otros dos pertenecen a la Policía Nacional. Tanto en su tarea militar como en su labor civil, destaca «su rigurosidad. Insistía mucho en los procedimientos». Realizó 4.000 horas de vuelo. Como capitán del Ejército, tuvo un accidente en uno de sus primeros vuelos de instrucción, pero salió ileso. Una de las «espinitas» que se le quedó clavada mientras ejercía de militar, fue no haber participado en ninguna misión allende nuestras fronteras. Estuvo a punto de ir en campaña humanitaria a Mozambique, pero sufrió un accidente de tráfico poco antes de salir y no pudo hacerlo. Los que le rodean le describen como una persona afable y seria. «Ha fallecido haciendo lo que más le gustaba».

 

LAS AYUDAS, LISTAS PARA EL VIERNES
El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró ayer tras reunirse en Valencia con el presidente de la Comunitat, Alberto Fabra, que el objetivo ahora es «pagar cuanto antes a los afectados» por los incendios. El Gobierno central, la Generalitat y las diputaciones crearán una comisión para valorar y tramitar las peticiones de ayuda, cuya cuantía se concretará el viernes. En cualquier caso, Fabra dijo que se hará un «esfuerzo» para que los municipios no tengan que asumir la mitad de las subvenciones y si es necesario se solicitará un crédito extraordinario.

 

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