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jueves, 02 octubre 2014
18:25
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La Razón

Cultura

Un tesoro en el garaje

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Nadie amasa la suma de un millón doscientos mil euros pelando cables. Se necesitan ingresos extras. O ser un especialista muy habilidoso en el oficio. El arresto de cuatro personas presuntamente vinculadas al robo, una de ellas un electricista  que trabajó durante más de veinte años para la catedral de Santiago, condujo a la recuperación del Códice Calixtino, que desapareció hace un año. Pero esta cantidad de dinero en líquido y la aparición de tres libros más han puesto otra vez en entredicho la seguridad que tenía con anterioridad la sede compostelana. Todavía está comprobándose que dos de esos libros que se han encontrado provienen de los archivos históricos de la catedral. Hay que esperar todavía las últimas pesquisas policiales a este respecto. El tercero parece que está confirmado que es un «Libro de las Horas», cuya desaparición fue denunciada también por el propio deán del templo. Esto, sumado a que uno de los detenidos tenía llaves para entrar en las dependencias, deja en una delicada situación a los responsables de custodiar todos estos tesoros.

Un cerco intenso
La operación policial que conduciría hasta el Códice comenzó el martes por la tarde. Atrás quedaba un año de pesquisas, pruebas, entrevistas con casi medio centenar de personas relacionadas con la seo y el estrecho seguimiento de uno de los principales sospechosos, que ayer fue detenido, junto a su mujer, su hijo y la novia de éste. También se procedió a cuatro registros en las localidades de Santiago, O Grove, Negreira y O Milladoiro que concluyeron a las 4,30 horas de la madrugada. Fue en este último lugar, en el número 5 de la calle Da Cruxa, en un garaje  que había sido rehabilitado como trastero, donde apareció la pieza buscada junto a  dos volúmenes más que nadie esperaba hallar en ese sitio. En los inmuebles se encontraría el dinero repartido: un millón de euros, en uno; y doscientos mil, en otro.  «Lo vieron donde menos lo esperaban, porque hubo un instante en que los ánimos decayeron y creyeron que no estaba allí –comentó a Efe Begoña Bravo, una de los testigos excepcionales que estuvieron presentes y que vieron cómo sucedieron los hechos–. Pero al final sí lo encontraron, en un área en el que había cemento y ladrillos. Fueron cuatro o cinco bolsas las que había en ese espacio, pero empezaron a moverlas muy diligentemente y a abrirlas. Cuando apareció ¡qué alegría! ¡Cómo lloramos todos!». Otro de los testimonios relataba que el juez, al verlo, exclamó: «¡Es éste!». La principal fuente de preocupación era el estado de conservación del volumen. De hecho, apareció envuelto en papel de periódico, con varias páginas señaladas con papeles, dentro de una bolsa de basura y, a la vez, metido en una caja de cartón. Algo que no invitaba demasiado al optimismo. Según la Policía, no era el mejor lugar para que se conservara. Parece, en un primer examen, que se ha respetado su integridad –no se ha arrancado ninguna hoja– y que no ha sido dañado, aunque habrá que hacer un examen más minucioso. Según la Policía, ese garaje no era el mejor lugar para conservarse. Incluso podría haber existido algo de humedad. Aunque, de momento, no se sabe si podría haber afectado al libro. De hecho, el Códice fue inmediatamente trasladado, con una escolta de cinco coches, para que Julián Barrio, arzobispo de Santiago, y José María Díaz, déan de la catedral, confirmaran su autenticidad. Después fue envuelto en una toalla blanca, y se lo llevó la Policía. No regresará a la biblioteca original hasta mañana.

Otras joyas
Pero esta investigación ha sacado a relucir más objetos, como ocho facsímiles del Códice Calixtino. Cada uno de ellos podría estar valorado entre 5.000 o 6.000 euros en el mercado. Pero, también, se ha hallado numerosa documentación relacionada con los responsables religiosos de la catedral, correspondencia de los canónigos y llaves de ciertas dependencias. Aunque lo que más ha llamado la atención ha sido el escenario en el que se guardaba(al que se ha llegado, según parece, por las declaraciones de una de las personas que fueron detenidas): una esquina abandonada, con unas estanterías metálicas llenas de diversa papelería abandonada. El suelo estaba repleto de arena de cemento y cerca había diferentes bolsas y plaquetas. Begoña y su marido, que fueron requeridos por los agentes como testigos de la operación, declararon: «El trabajo ha sido muy minucioso. Han revisado todo. Han estado apartando porquería... Allí había tantas cosas, libros, bandejas de plata, monedas...». Ahora sólo falta el juicio.

 

El detalle
UN LIBRO PARA LA HISTORIA

No es sólo un libro. Es una joya literaria y uno de los tesoros bibliográficos de nuestro país. Está formado por 925 folios, contiene cinco partes y su autoría es atribuida al papa Calixto. Está datado en el siglo XII y contiene la guía más antigua que se conoce para recorrer el Camino de Santiago. En sus páginas se advierte de los peligros, habla de las gentes que el peregrino va a encontrar y, también, de los lugares que le esperan. Además, su parte miniada revela la mano de un gran artista.

 

El ladrón excomulgado
Hay que esperar el juicio, lo que dictan las leyes de los hombres para las cuatro personas presuntamente vinculadas a este robo. Pero el Códice Calixtino lo deja bastante claro en una de sus partes y dicta que el ladrón que se atreva a sustraer el volumen de la seo será inmediatamente excomulgado. 

 

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