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jueves, 23 octubre 2014
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La Razón

La útima

Gema Ruiz pasa por el quirófano para su segunda boda por Jesús Mariñas

  • Su primer enlace cordobés se recordará como un abuso de poder del entonces vicepresidente Álvarez Cascos. Casi tomó la ciudad califal.

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Gema Ruiz pasa por el quirófano para su segunda boda; por Jesús Mariñas
Gema Ruiz pasa por el quirófano para su segunda boda; por Jesús Mariñas

Las aguas no llegaron al río, y cuidado que está cerca, y todo se celebró en un ambiente eufórico que no calmó, sin embargo, la indignación ciudadana tras el exceso gubernamental para uso privado. El bodón generó un alubión de críticas, recuerdo que Maruja Torres y yo sudamos la camiseta en ese atardecer en el que José María García no llegó a ejercer de padrino. Un hecho que ha estado a punto de repetirse en la ceremonia de hoy: lo tenía de repuesto por si el padre de Gema no se encontraba bien. Es de sus mejores amigos, le conoció después de finalizar su relación con el asturiano, ahora casado con María Porto. Es un encanto de señora culta, hija de Juan José Porto, uno de los grandes españoles entendidos en cine y extraordinario guionista, al igual que López Cortón, que podría escribir historias para no dormir con las peripecias de Karmele Marchante de cuando eran vecinos .

Gema respira tranquila ante la boda que hoy celebra en el monasterio de los  Sánchez Junco en la localidad segoviana de Sacramenia. En este mismo lugar Dado Lequio también dio el «sí, quiero» a la generalmente plácida María Palacios. Siguen felices, ahora él marcha a Grecia de vacaciones junto con su hijo Álex.  Y hablando de enlaces matrimoniales, todos se preguntan qué pintaba Clemente en la boda escurialense de Carlos Baute en la que coincidieron rostros como los de Valeria Mazza y su marido, entre otros. Superó a la estrafalaria ceremonia de Tamara Gorro, otra cita de desmadres indumentarios en una tarde tórrida. Gema aprovecha la de hoy para presentar su nariz restaurada en la clínica Bruselas –que tanto visitan Aurelio Manzano y María Patiño–. Tiene todas sus esperanzas puestas en esta relación, sobre todo, después  de lo aprendido tras su primer matrimonio y la loca intentona con Rafael Lefrel, otro error del que nadie se salva. «Ambas experiencias me han servido para ser la que soy. Sigo confiando en la gente y creyendo en el amor», me dice mientras comprueba su físico, «que hasta dentro de un año no estará totalmente acomodado».

 «Además de la nariz, me aumenté el pecho cinco centímetros. De una talla 85 a una 90», me confesó, mientras le preguntaba por su luna de miel. «Nada hasta que el 15 los chicos se vayan con su padre. Después, disfrutaremos de lo tan bien ganado», respondió. Sus dos hijos, de 13 y 11 años, se llevan de cine con el contrayente, un hecho que sin duda ayuda a la relación. Recuerdo a Gema delgadísima tras su ruptura con Cascos, se refugió en casa de Montes y José María García,  allí realicé un reportaje navideño mientras adornában el árbol con la ayuda de Luis García, que ya compite con Lorenzo Caprile y Tomás Alía. Lo aprendió todo de Luis Galluisi, que es como un diablo cojuelo argentino entre la jet capitalina. No pudo tener mejor maestro.

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