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domingo, 21 diciembre 2014
23:13
Actualizado a las 

La Razón

OPINIÓN: Cipreses culturales

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De cipreses iba la historia y desde la altura, velando el jardín, teníamos el nuestro. Una I Velada donde la cultura era el vínculo de unión entre todos los asistentes. La tarde era magnífica, el aire estaba ausente, dejando una acústica donde Tarrega y Joaquín Rodrigo se fundían con el trino de los pájaros, que no quisieron perderse el concierto. Esta primera velada organizada por la Fundación Godofredo Garabito y Gregorio, en la casa de La Mudarra (Valladolid) donde naciera el escritor, dio cita a casi un centenar de personas de diversos ámbitos. Personalidades de las artes, la política o la empresa, pero también jóvenes universitarios. Todos absortos en la pasión y el sentimiento que imprimían los dos brillantes músicos en cada nota. El virtuosismo del  joven violonchelista Juan Mateo Revilla, llegado desde Suiza y la destreza del guitarrista Brian Barone; llegado de Nueva York para el concierto, se encargaron de que las 5 estaciones  en que estaba dividido el concierto, se hicieran frustrantemente cortas. Dejándonos a todos con las ganas de perdernos un rato más en las emociones evocadas. Una velada donde estuvieron presentes los versos de Godofredo. Poemas de su obra ‘El Aura del ciprés me ha dicho…' sirvieron para introducir cada estación. Y así, haciendo caso de lo que dijera el Fénix de los ingenios: «donde la poesía se detiene, comienza la música», nosotros no quisimos detenernos. Una gran velada, que augura un próspero futuro a una Fundación comprometida con las artes y su promoción. Proyectos como éste, donde prime la cultura y sean capaces de involucrar de forma directa a los jóvenes, merecen ser apoyados. Por que cultura, «es sinónimo de civilización y progreso intelectual», decía José Sarukhán. Y en estos tiempos, urge tenerlo presente.

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