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jueves, 30 octubre 2014
14:42
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La Razón

Columnistas

Identidad II por Agustín García Calvo

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De las pocas respuestas recibidas de los lectores o de las voces de la tertulia política del Ateneo, siento que todavía se siguen tomando como demasiado «naturales» las formulaciones del tipo «a=a» ;  lo cual no debe ser así: pues lo que una lógica buena, o sea sentido común, puede hacer es descubrir que no puede haber en la realidad cosas verdaderas o definitivas: hemos descubierto que realidad sólo puede entenderse como una lucha o contradicción entre la orden de que las cosas (y nosotros) sean lo que son, y una interminable resistencia de las cosas (y nosotros) a someterse a esa orden.
   
Así que volvamos a examinar esos tanteos lógicos: lo primero es que, cuando se dice  «a=b» (como «un besugo es un pez»), se está haciendo algo, y también lo mismo (no hay por qué no) cuando se dice «a=a»: para que eso pretenda pasarse como cierto, tiene el «a» 2ª que haberse hecho lo mismo que el primero, o bien, de otro modo, haberse igualado ambas en un «letra vocal». Son tales operaciones las que propiamente se pueden llamar «acción», y entran en la acción general por la que la realidad está constantemente haciéndose y deshaciéndose, mientras que  los términos simples, como «a», «b», «besugo», «acción», no parece que estén haciendo nada sino asegurar por su sola presencia, en la realidad y en la lengua, que son lo que son; aunque, ciertamente, esta diferencia entre «idea fija» y «razón en marcha» no dejará de presentarles nuevas sorpresas a mis lectores.
  
En cuanto al signo de la acción misma, «=», ya el otro día hacía notar, acordándome del ejemplo de Peano, que tal vez habría que partirlo en dos sentidos, el uno que incluyera ya la cuantificación, «=»  = gr. íson, y otro que indicara la pura acción de la Cópula. Hoy mismo, por cierto, sigo luchando por decidir si en la formulación de la diosa que los versos de Parménides nos han trasmitido debo leer, como suelo, «=» como «es» y por tanto «lo que es lo que es ES lo que es lo que es», mientras dudo si no debería al mismo tiempo dejar que en el esti se oyera algo como «hay» o «lo hay».
  
Muchas otras dudas deben despertar estas sencillas fórmulas del sentido común, y aquí sigo confiando en que me lleguen de oyentes o lectores.

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