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jueves, 24 abril 2014
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La Razón

Medio Ambiente y Biodiversidad

Gatos obesos: cuando viajar con un felino con sobrepeso es un impedimento

  • La obesidad en los felinos está creciendo a un ritmo vertiginoso. El 15% de los dueños considera que su gato tiene sobrepeso y, sin embargo, muy pocos le ponen a dieta. Una enfermedad que puede dificultar viajar en verano, ya que la mayoría de las aerolíneas y trenes sólo admite entre seis y ocho kilos de peso de mascota con transportín incluido
     

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Gatos obesos: cuando viajar con un felino con sobrepeso es un impedimento
Gatos obesos: cuando viajar con un felino con sobrepeso es un impedimento

La sobrealimentación de los dueños, «la pandemia del siglo XXI», ha llegado también a las mascotas. En Europa, más de la mitad de los perros tiene sobrepeso. Pero es la obesidad en los felinos la que está creciendo a un ritmo vertiginoso. De hecho, «se estima que entre un 20 y un 35 por ciento de los gatos (de los 3,2 millones de gatos que hay en nuestro país) tiene sobrepeso», según Affinity.
Y de continuar así irá a más. «Algunos estudios demuestran una mayor tendencia al sobrepeso en gatos (un 46 por ciento), que en perros (un 36 por ciento) a nivel mundial», explica Araceli Loste Montoya, profesora titular de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y responsable del Servicio de Endocrinología del Hospital Clínico Veterinario de la citada universidad. «Según un estudio realizado en 2012 por el Hospital de Mascotas Banfield de Portland, en EE UU, el incremento de perros con sobrepeso desde 2007 ha sido del 37 por ciento y del 90 por ciento en el caso de los gatos», añade. Lo que puede dificultar viajar con ellas, y es que no todas las compañías aéreas ni ferroviaras son transigentes con los kilos de más. Y de hecho, muchos transportines para gatos admiten un peso máximo del felino de 6 kg. Y eso que «el peso medio de los gatos, aunque esto varía mucho en función de las razas, puede oscilar entre cuatro y seis kilos», afirma Montoya.
Quitando Easy Jet y Ryanair, que no aceptan animales en ninguna ruta, salvo que se trate de perros guía, el peso máximo de la mascota permitido en las aerolíneas, incluyendo el transportín (que para gatos suele pesar entre 1,2 y 2 kg), no puede en ningún caso superar los ocho kg en cabina. Es el caso de Iberia, Air Europa y Vueling. En otras como Air Berlin o Air France, el peso máximo del animal, incluido el bolso de transporte, no puede superar los seis kilos, según los datos facilitados por Affinity. Algunas de ellas admiten, con un sobrecoste, llevar al animal en bodega, pero no todas. Iberia, Spanair, Air Europa, Air Berlin y Air France sí lo permiten, pero con un coste del billete que va desde los 40-50 euros (en Península y Baleares) hasta los 120 (en Canarias), cuando el precio en cabina no supera en ningún caso los 30 euros (salvo a Canarias, entre 35 y 50 euros, según la compañía). En el caso de Iberia, por ejemplo, el precio de llevar un animal en cabina es de los más baratos, 25 euros, pero si su mascota y transportín pesan más de 8 kilos deberá abonar 120 euros para llevarlo en la bodega, según los datos facilitados por la aerolínea. Si va a viajar en tren, los trenes de media distancia, Avant, AVE y larga distancia admiten como máximo seis kg de peso. Por lo que si su gato pesa más 4,5 kilos ya no podría viajar con él, por el peso del transportín.
Otra opción es optar por el servicio urgente de traslado de animales de MRW o el de Travel Dog. El peso aquí también importa, aunque es más difícil superarlo, al menos si se trata de gato. En el caso de Travel Dog, el peso del gato no conlleva ningún tipo de sobrecoste, como aseguran desde la compañía dedicada al transporte nacional e internacional de mascotas, cuyos precios varían según el tipo de servicio. Desde 60 euros la ruta con parada fija, hasta 150  el transporte compartido, pasando por 800 euros el transporte exclusivo de su mascota con un técnico veterinario.
Opciones para viajar con gatos obesos hay, aunque en muchas ocasiones esos kilos de más suponen un sobrecoste. Un sobrecoste más caro de lo que parece, pues está en juego la salud del animal. Por lo que la mejor opción es evitar el sedentarismo y la mala o excesiva alimentación que están detrás de esos kilos de más del gato.

Recompensas que enferman
A los dueños de mascotas les gusta, en general, premiar a sus «pequeños» de cuatro patas. Una «recompensa» que malentendida puede lastrar la calidad de vida de los felinos, ya que con el sobrepeso se multiplica el riesgo de padecer ciertas patologías, en algunos casos graves, como diabetes, problemas cardiovasculares... todo gracias a la mala alimentación a la que en ocasiones se somete al felino «por amor».
Puede parecerle simpático con esos kilos de más, pero si sobrepasa el 20 por ciento del peso ideal para su raza, está enfermo. «Es obeso y si supera el 10 por ciento de su peso ideal tiene sobrepeso», detalla Loste. «La escasa actividad física, la ingestión de un exceso de energía, el consumo diario de premios y golosinas está detrás del sobrepeso de los gatos. Una enfermedad que predispone al animal a padecer alteraciones de tipo cardiovascular, respiratorio, osteoarticular, endocrino, urinario...», añade la experta, que asegura que «son muchos los que no reconocen el problema de sobrepeso u obesidad en su mascota».
  En concreto, «el 15 por ciento de los propietarios en España considera que su gato tiene sobrepeso y el 10 piensa que necesita dieta, según el informe publicado este año por la Asociación Nacional de los Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía. Por lo que podemos deducir que sólo un tercio de los propietarios  está dispuesto a cambiar el tipo de alimentación para solucionarlo», añaden desde Affinity.
Un cambio que puede empezar por retirar ese «dulce» que muchas veces los dueños le dan por el cariño que ansían recibir de sus mascotas. En otras ocasiones, por ponerse de acuerdo, ya que muchas veces son todos los miembros de la familia los que se encargan de cebarlo.
La clave, por tanto, está en la prevención. La primera norma: eliminar las «golosinas». Darle un tazón de leche a un gato que pese unos 4,5 kilos es como si usted se comiera cuatro hamburguesas y media o cinco tabletas de chocolate, según los datos facilitados en su día durante la Conferencia Europea de Mascotas Obesas, organizada por Hill's Pet Nutrition. Por ello, resulta esencial cuidar la alimentación y lograr que el gato se mueva lo máximo posible. De modo que lo primero es poner en marcha un plan de adelgazamiento con el veterinario.
«La reducción energética que hay que realizar para que baje de peso la mascota es difícil. Pero es más fácil estimular el ejercicio en un perro que en un gato», explican desde Affinity. Además, hay que tener en cuenta que «en el gato una rápida pérdida de peso puede desencadenar alteraciones metabólicas muy graves, por lo que siempre debemos proponer un plan de adelgazamiento gradual que conlleve un cambio en los hábitos de alimentación y ejercicio de la mascota. Una vez conocidas las necesidades energéticas diarias y el consumo de energía del gato, se pondrá un plan dietético, con la supresión de premios y golosinas, aunque sean específicas para mascotas. Y al igual que sucede en los perros, el chocolate es tóxico para los felinos (ya que contiene teobromina)», afirma Carmen Marca Andrés, responsable también del Servicio de Endocrinología del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad de Zaragoza y profesora titular de la Facultad de Veterinaria.  
«Paralelamente –prosigue– hay que estimular la realización de ejercicio mediante actividades de juego, favoreciendo el movimiento para obtener la comida, enriquecer el entorno para incrementar las actividades de exploración...». En concreto, «hay que incrementar la interacción del propietario con su gato mediante recompensas no alimenticias y estimulando el juego. Se puede enriquecer el ambiente con juguetes, por ejemplo aquellos que hacen movimientos rápidos e impredecibles, emiten sonidos, que tengan el tamaño de una presa... Los centros de actividad con varios niveles les permiten trepar, tienen postes para arañar o se pueden colocar juguetes a diferentes alturas. También es interesante estimular la actividad durante las comidas, introduciendo la comida en juguetes huecos o utilizando comederos en los que les cueste un esfuerzo conseguir el alimento», añade.
En este sentido, cada vez son más los productos que tratan de regular el peso de los gatos. Affinity acaba de sacar al mercado Feline Fitness Kit, un pack para reducir el peso del gato en un uno por ciento a la semana y una bola de alimentación interactiva que obliga al felino a hacer ejercicio para conseguir su comida. Otras marcas, como Hagen, ofrecen productos como los laberintos para que cuando el gato quiera comer siempre tenga que desarrollar su habilidad física.

Castración
En otros casos, hasta las mascotas mejor cuidadas pueden engordar. Entonces ese sobrepeso puede deberse a ciertos factores individuales, como el sexo, ya que los machos tienden a engordar más que las hembras, la castración... «El riesgo de padecer obesidad o sobrepeso en los gatos castrados es tres veces superior al de los felinos que no lo están. Otros factores son la edad y la raza. Así, la obesidad es más frecuente en gatos mestizos», precisa Loste. Respecto a la edad, «el incremento de peso en gatos comienza a edades muy tempranas. El pico mayor de obesidad está en los seis-ocho años, llegándose a alcanzar en algunos estudios hasta el 45 por ciento de la población», dice Marca.
Una enfermedad para la que no hay medicamentos, ya que, aunque en España se comercializan dos fármacos que ayudan a los perros a perder peso, todavía no existe ninguno para los gatos, según Affinity. Y esos kilos de más hay que evitarlos, porque «según un estudio epidemiológico, los gatos obesos tienen 2,7 veces más riesgo de morir a una edad temprana de entre ocho y 12 años que aquellos que tienen una condición corporal óptima», añade Marca. Motivos para lograr que su gato obeso pierda peso hay de sobra.
 

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