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martes, 29 julio 2014
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La Razón

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La muerte más absurda por culpa de un teléfono móvil

  • Morir por un teléfono móvil. Es lo que le ha ocurrido a un escolar colombiano, que se enfrentó a un delincuente que le estaba robando este aparato a un amigo. No es un caso aislado. Esta práctica ha hecho saltar la alarma en muchos países, especialmente en Hispanoamérica.

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La muerte más absurda por culpa de un teléfono móvil
La muerte más absurda por culpa de un teléfono móvil

El teléfono móvil, inteligente o no, de última generación o para "andar por casa", se ha convertido en un bien preciado. Para muchos más que en eso: es ya algo imprescindible. Y por ello se ha transformado en un objeto de deseo para los delincuentes, pese a los intentos por dificultar después su reutilización.

En las últimas semanas se ha avivado en algunos países un intenso debate para intentar poner freno a un tipo de robo, cada vez más violento, que convierte a los portadores de este utensilio electrónico poco menos que los guardianes de un suculento tesoro.

El último suceso mortal tuvo lugar la pasada semana en Colombia. Sebastián Mancipe era un escolar que se topó, en el peor momento, con un grupo de delincuentes que acorralaban a un grupo de niños para robarles el móvil. Acudió a defenderlos y, en respuesta, se llevó una puñalada mortal.

Un prometedor abogado asesinado
Este es el segundo asesinato de este tipo que se ha producido en Colombia en menos de un mes. El pasado 18 de junio, un joven abogado fue asaltado en un barrio exclusivo de Bogotá para robarle su móvil y asesinado de una puñalada por varios ladrones, que huyeron con el botín. El crimen conmocionó al país.

Juan Guillermo Gómez, de sólo 25 años, acababa de recibir una beca para asistir a la prestigiosa Universidad de Harvard, gracias a su excelente expediente académico. Había salido a tomar unas copas con sus amigos y volvía caminando de madrugada, solo, en dirección a su casa en el barrio Rosales. En un momento dado, varios hombres se le acercaron y le apuñalaron para robarle el móvil.

Medidas para impedir el robo de teléfonos móviles
Según declaró en su momento a eltiempo.com Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac). "a pesar de las medidas tecnológicas para impedir que los celulares se puedan revender y de las leyes, estos elementos siguen siendo apetecidos por el crimen organizado. La justicia debe resolver los crímenes y darles condenas ejemplares para que se visibilice el castigo".

Las estadísticas en Colombia, extrapolables a otros muchos países, demuestran que estamos ante un fenómeno relativamente nuevo pero preocupante. En aquel país, el 37 por ciento de las víctimas de un delito asegura que se les sustrajo el móvil, el 57% de ellos con violencia y más de la mitad con el uso de armas blancas.

Pero, por supuesto, éste es un fenómeno global. El pasado mes de mayo, un joven de la Universidad de Ingeniería de Nicaragua fue rodeado a la salida de clase por seis personas armadas con cuchillos que forcejearon con él para sutraerle el móvil. Cuando ya se habían hecho con él, le apuñalaron salvajemente hasta la muerte. Estaba en el último año de su carrera.

Cuando la víctima es el propio ladrón
Paradójicamente, también hay sucesos mortales, pero en sentido en contrario, en los que está implicado un móvil. El pasado 2 de julio, sin ir más lejos, un hombre que acababa de robar un teléfono a un conductor en la autopista Panamericana, a la altura de la localidad bonaerense de Don Torcuato (Argentina), murió atropellado por un turismo cuando huía con el botín.

Al parecer, el ladrón, de unos 30 años de edad, escapó a la carrera por la autopista e intentó cruzar los cinco carriles en un momento de máxima congestión. Sin tener tiempo para frenar, uno de los vehículos se lo llevó por delante y lo empujó hacia el carril contrario, donde a su vez fue atropellado por otro coche. Murió en el acto.

Un mes antes, en Polokwane (Sudáfrica) la víctima fue a su vez el ladrón del preciado objeto, pero esta vez linchado por una multitud que le había identificado después de que el dueño de un teléfono denunciara a gritos que se lo habían sustraído.

El presunto ladrón murió por las piedras que le lanzaron y los golpes que le propinó un grupo de transeúntes indignados.

Y en abril, en Lima, era también el ladrón de un teléfono, Luis Castillo Gonzales, de 23 años, quien moría apuñalado por el dueño de un aparato telefónico al que se lo acababa de sustraer.
 

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