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viernes, 18 abril 2014
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La Razón

Cataluña

Que fluya el tráfico

  • Tan sólo faltan dos tramos para concluir el carril bus VAO en la C-58, que se estrenará en octubre. Vehículos con tres ocupantes podrán circular por la vía

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El carril VAO (vía  de alta ocupación) en la C-58 está pensado para autobuses y vehículos con más de tres ocupantes
El carril VAO (vía de alta ocupación) en la C-58 está pensado para autobuses y vehículos con más de tres ocupantes

BARCELONA- En épocas de crisis, una de las partidas presupuestarias que más se resienten son las obras públicas. Las inauguraciones desaparecen y a duras penas se reasfaltan las carreteras. La Generalitat no es ajena a esta realidad aunque todavía guarda algún as en la manga. Uno de estos escasos esfuerzos inversores estará terminado en octubre y sorprende por la magnitud de la obra: se trata del carril bus-VAO (vehículos de alta ocupación) de la C-58, que transcurre entre Ripollet y Barcelona.

Hace ya casi cuatro años que los barceloneses, al salir o entrar por la Meridiana, se sorprendían por una extraña obra que empezaba a gestarse. En algunos tramos, la carretera se ensanchaba, mientras que, en otros, se instalaban pilares en el discreto margen que queda entre arcén y arcén de la autovía. Son los carriles segregados para vehículos con más de tres ocupantes y autobuses. Esta infraestructura no comparte el espacio con el resto del tráfico y por ello, permiten acceder rápidamente a las ciudades donde las vías de acceso paralelas suelen registrar problemas de congestión. Originariamente, la C-58 disponía sólo  de cuatro metros de mediana, por lo que, además de levantar los viaductos, se han tenido que ensanchar algunos tramos. Los tramos elevados, a su vez, sorprenden al ojo del conductor por la combinación de acero, de formas redondas, y hormigón.  Para acceder al carril, además, se ha tenido que recurrir a accesos desde el exterior de la autovía que enlaza con la estructura tipo pérgola.

La red de alta ocupación
El carril bus-VAO de la autopista C-58 es uno de los tres previstos. Los otros dos son en la C-31 entre Montgat y la Gran Vía de Barcelona, y la B-23 de Molins de Rei a la avenida Diagonal de la misma ciudad, este último, a cargo del Gobierno.

El jueves pasado, el conseller de Territori, Lluís Recoder, asistió al lanzamiento del penúltimo de los 16 tramos del espectacular viaducto que se ha construido sobre la autopista, cerca de Ciutat Meridiana. El viaducto, con una longitud de 810 metros y 10 metros de ancho, se ha levantado sin afectar en ningún momento el tráfico de vehículos de la C-58, que es la carretera con mayor intensidad media diaria (154.000 vehículos) de Cataluña.

Además de los citados vehículos y los de emergencia, la Generalitat está estudiando la posibilidad de que las motos puedan utilizarlo. Lo que no está claro aún es el  método de control de los ocupantes, aunque se sabe que los Mossos se encargarán de la vigilancia. Cuando el viaducto comenzó a gestarse, la intención de la administración catalana era instalar un sistema automatizado de control. No obstante, el coste de esta tecnología hace que, ahora por ahora, sea inviable.

En opinión de Recoder, la instalación del carril bus-VAO concede valor añadido a la red de carreteras catalanas porque es una infraestructura que «contribuye a la movilidad sostenible». No obstante, desde la conselleria no ocultan que el coste de la obra es desmesurado para los tiempos que corren, 81 millones de euros.

Pese a todo, Recoder insisteen la necesidad de construir más carriles como éste, a pesar de que también reconoce que este tipo de proyectos deben lograr materalizarse de una forma mucho más económica.
 

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