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jueves, 23 octubre 2014
03:31
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La Razón

Iberoamérica

El crimen desangra Venezuela

  • El país sufre la segunda tasa de homicidios más alta de América Latina n La inseguridad se ha convertido en la primera preocupación de la población

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El presidente Hugo Chávez, en un acto de su campaña electoral el pasado sábado en el noroeste del país
El presidente Hugo Chávez, en un acto de su campaña electoral el pasado sábado en el noroeste del país

Cada media hora un venezolano es asesinado. El número de muertes violentas es similar al de naciones en guerra. Hasta Hugo Chávez ha tenido que admitir el problema ante la presión popular. A diferencia de otros países de América Latina, Venezuela no padece un conflicto armado ni una guerra entre cárteles o pandillas. Pero la inseguridad es la mayor preocupación de sus habitantes y uno de los temas estrella de la campaña electoral para las elecciones presidenciales del 7 de octubre, en las que el mandatario aspira a su tercer período en el poder. Veintidos planes de seguridad después, y tras el fracaso de once ministros, los trece años de Gobierno de Hugo Chávez ha  dejado al país con el segundo índice de homicidios más alto del continente: 57 por cada 100.000 habitantes. Venezuela supera incluso a México, cuya tasa se mantuvo estable en 18 asesinatos por cada 100.000 habitantes en los últimos dos años, y está muy lejos de Colombia, que logró bajar ese indicador un 41,8% en dos décadas, según cifras de la ONU.

La violencia en las calles lleva muchos problemas aparejados. Desde el miedo en los ciudadanos hasta un exceso de población reclusa. Ayer mismo, un altercado en una cárcel ubicada en el corazón de Caracas, se convertía en uno más de los muchos incidentes que se dan  en las violentas y hacinadas prisiones de Venezuela. El hecho amenaza con desbordar la crisis que viven los penales del país, pocos meses después de un enfrentamiento similar que dejó una veintena de muertos tras una fuerte intervención militar, mientras el presidente Hugo Chávez minimiza su presencia pública debido al cáncer que padece. El torbellino que se vive en la cárcel de La Planta, construida en 1964 para albergar a 350 reclusos, pero que ahora tiene a casi 2.500, ocurre después de que las autoridades anunciaran el inminente traslado de algunos de ellos debido a su intención de cerrar el centro. Las cárceles del país sudamericano son conocidas por la facilidad con la que se comercia con armas y drogas, así como móviles y ordenadores, lo que les permite a los internos un acceso fácil al mundo exterior, a menudo para manejar bandas criminales.  Las 34 cárceles del país albergan a casi 50.000 personas, pero fueron construidas para menos de un tercio de los reclusos que albergan, aseguran grupos locales de Derechos Humanos.  Cientos de reclusos mueren cada año en motines y peleas entre bandas –500 el año pasado, según una ONG local– y los últimos hechos de violencia en La Planta dejaron a un distrito de Caracas virtualmente cerrado para residentes y motoristas.

 

«Hasta el final de mi vida»
Con la vista puesta en el 7 de octubre y tratando de hacer frente a los insistentes rumores sobre su mal estado de salud, Chávez ha vuelto a darse un baño de multitudes este fin de semana. En esta ocasión en la localidad de Barquisimeto, en el noroeste del país, y en uno de los primeros actos de la campaña electoral que ya ha comenzado. Tras vaticinar una «guerra civil» si él no resulta vencedor en las urnas el próximo 7 de octubre, apeló al sentimentalismo y aseguró que estará «con el pueblo hasta el último segundo de su vida».

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