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lunes, 29 septiembre 2014
18:34
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La Razón

Exteriores

Liberados tras 270 días de secuestro

  • Los cooperantes Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons fueron puestos en libertad al este
    de Mali. Margallo desvela que las autoridades españolas hablaron con ellos «hace unos días»

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Madrid/Moscú- Doscientos setenta días después, Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons volvieron a ser libres ayer. Tras nueve meses de cautiverio en manos del Movimiento de Unicidad y Yihad en África del Oeste (MUYAO) –un grupo terrorista ligado a Al Qaeda– los dos cooperantes españoles secuestrados el pasado 22 de octubre en el campo de refugiados saharauis de Rabuni, cerca de la localidad argelina de Tinduf, están de nuevo a salvo y camino de España. También la italiana Rosella Urru, capturada al mismo tiempo que sus dos colegas españoles, fue liberada ayer. Los tres fueron puestos en libertad en un lugar cerca de la ciudad de Gao, al este de Mali.

Poco antes, la Agencia Nuakchott de Información (ANI), citando sólo «fuentes informadas», indicaba que «las autoridades mauritanas procedieron, en la noche del martes al miércoles, al traslado a un lugar desconocido     del detenido saharaui Mamne Ould Oufkir», implicado como cómplice en el secuestro. Su  puesta en libertad era una condición, según ANI, que exigía MUYAO para liberar a los tres secuestrados. La propia agencia maliense añadía que, «de ser puesto en libertad, Oufkir sería el tercer salafista en ser liberado en condiciones similares». Tanto este extremo como si las autoridades españolas o italianas han pagado alguna suma como rescate, no fueron confirmados por ninguna fuente del Gobierno de Madrid.  
      
En todo caso, se cierra así satisfactoriamente un complicadísimo capítulo para las autoridades españolas, que no han dejado de seguir el secuestro desde el primer momento. A lo largo de estos nueve meses han mantenido abiertos todos los canales de comunicación, a través de intermediarios en Mali y Burkina Fasso, con los terroristas de MUYAO. Y también han contado con la cooperación de los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad de todos los países de la zona, empezando por Mauritania e incluido Marruecos. Algo que una fuente diplomática magrebí no dudó ayer en poner como ejemplo de «cooperación que da buenos resultados».

El ministro de Asuntos Exteriores, Juan Manuel García Margallo, que se encontraba ayer de viaje con el Rey en Rusia para apoyar a las empresas españolas en el extranjero, hizo un improvisado paréntesis para convocar una comparecencia urgente en el hotel Lotte, a las 18:40 (hora española). Se trataba de informar sobre los últimos avances de la liberación a esa hora, mientras que fuentes de Exteriores señalaban en Madrid, con enorme prudencia, que el secuestro «estaba a punto de concluir», pero se negaban a facilitar más datos por temor a poner en peligro la situación de los liberados.

Lo mismo hizo Margallo. Apenas dio detalles sobre el procedimiento de la liberación y la ubicación de los cooperantes. «El Gobierno va a mantener una absoluta discreción al respecto porque, además, cualquier información podría poner en peligro el rescate de otros secuestrados», afirmó el ministro, refiriéndose a la situación de las dos médicos retenidas en Somalia, Blanca Thiebaut y Montserrat Serra, capturadas el 13 de octubre del año pasado en Dabaad (Kenia) a 100 kilómetros de la frontera con Somalia.

El titular de Exteriores tampoco dio a conocer la base a la que fueron trasladados Fernández del Rincón y Gonyalons. «Se están dirigiendo a una base segura, y desde allí se desplazarán a Burkina Faso para volver a Madrid». En lo que sí ahondó el ministro, que desveló que «hace unos días» las autoridades españolas pudieron hablar con ambos retenidos, fue en su estado de salud. «Se encuentran bien». Y reivindicó la adecuada gestión del Gobierno. «Hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano, en mitad de una angustia que hemos sufrido día a día».
Los Reyes enviaron un telegrama a las familias para «manifestar la alegría de los españoles» por el regreso a casa de los españoles.

Para los que la fiesta era mayor, indudablemente, fue para los familiares y amigos de los dos liberados. Y también para sus compañeros de las ONG en las que trabajaban. Eduardo Martín, presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Extremadura, dijo a LA RAZÓN ayer que «terminó la pesadilla» para Ainhoa, mientras que Antonio Montoro, de Mundubat, la organización con la que colabora Gonyalons, señaló que «han sido nueve meses muy duros». Meses de infierno que afortunadamente han terminado para ellos.

 

Otras dos secuestradas en Somalia
Los dos cooperantes españoles liberados no son los únicos compatriotas retenidos en países africanos. Dos cooperantes españolas de Médicos Sin Fronteras (MSF), la madrileña Blanca Thiebaut y la catalana Montserrat Serra, continúan secuestradas en  Somalia. Ambas fueron capturadas en el campamento de refugiados de Ifo, en Dabaad (Kenia), el pasado 13 de octubre, una semana antes del secuestro de Fernández, Gonyalons y        Urru en los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia). Un grupo armado asaltó el vehículo en el que viajaban cerca de la frontera con Somalia.

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