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viernes, 25 abril 2014
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La Razón

Coyuntura

Rajoy busca con Bruselas y Monti frenar la presión sobre la deuda

  • El Gobierno «comprende» las protestas: «Pero esto no es ideología, es necesidad nacional»

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Soraya Sáenz de Santamaría  y Cristóbal Montoro, ayer tras el Consejo de Ministros
Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro, ayer tras el Consejo de Ministros

MADRID- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, vuelve de nuevo a tener que jugárselo todo en la arena diplomática. Una vez fracasados los distintos diques de contención que se han intentado colocar a la prima de riesgo, ayer, después de que alcanzase los 600 puntos básicos, el discurso, no oficial, del Ejecutivo descansó sobre el principio de que la solución para la situación crítica de España está en el exterior, en el Banco Central Europeo (BCE) y en Bruselas. El mensaje ya oficial, por parte de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, no se despegó ni una coma de la afirmación de que nuestras insostenibles tensiones en el mercado de la deuda tienen su origen en la «incertidumbre» europea. Y desde Moncloa también se subrayó insistentemente el apoyo del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäubel, a las reformas de Rajoy en la votación en el Bundestag del rescate financiero español.

El Gobierno aguanta en el ámbito público una imagen de serenidad e incluso hasta da la impresión de que relativiza la gravedad de la situación. Aunque de puertas adentro las gestiones diplomáticas se multipliquen y todas vayan en una misma dirección, la de siempre: conseguir una implicación de Bruselas, que debería ser vía BCE, para sostener nuestra deuda y dar más tiempo para que el plan de ajuste produzca resultados. Si el mercado paga el 7 por ciento por el bono español es porque nuestra deuda sobre el PIB crece y porque nuestra capacidad de pago es cada vez menor porque la economía no crece, como explican desde el equipo económico del Gobierno. «O Europa actúa de forma contundente y con rapidez o no habrá solución.  De ella depende la respuesta a la pregunta de si España necesitará pedir más dinero, es decir, el rescate total, y a la de si el euro es realmente un proyecto con futuro». Las mismas fuentes admiten que el verano es un momento «complicado», pero cuentan a su favor con el margen de que también sea suave en cuanto a vencimientos. Un posible salvavidas, que no afloja la tensión dentro del Gobierno.

La llave de ese posible y necesario balón de oxígeno la sigue teniendo la canciller alemana, Angela Merkel, la tutora en la sombra de la política del BCE. Según confirman fuentes de Presidencia, Rajoy continúa moviendo los hilos en esa incómoda relación con Berlín, al tiempo que también ha decidido buscar auxilio en la estrategia de reactivar el frente con el primer ministro italiano, Mario Monti, a quien ha convocado a una reunión en Moncloa el próximo día 2 de agosto. A Monti le preocupa el «efecto contagio» que ya se ha demostrado muy eficaz a la hora de asfixiar a las deudas de los países periféricos con más problemas.

En casa, el Gobierno reconoce que el escenario es «muy preocupante» porque la prima de riesgo se mantiene desbocada después de que Europa haya aprobado el rescate financiero y después de que el Consejo de Ministros haya aprobado otro plan de ajuste histórico en la democracia. «Estamos haciendo lo que nos corresponde, que es hacer los ajustes necesarios para cumplir con el déficit e impulsar un plan de reformas estructurales», sentenció ayer Sáenz de Santamaría.
 
La vicepresidenta insistió en la urgencia de que Bruselas ponga en marcha los acuerdos que se adoptaron en el último Consejo Europeo para despejar las dudas que acosan a la zona euro. Y en clave ya doméstica el Gobierno apela a la unidad nacional y al patriotismo porque lo que está en juego «es nuestro futuro y el de nuestros hijos». «Hay que pensar en el país», precisó, después de haber instado a los demás partidos, especialmente al PSOE, a asumir su responsabilidad ante una situación crítica que «no se ha creado en siete meses». «Todos somos responsables, pero más cuando uno ha estado en el origen e inicio de los problemas que este Gobierno se esfuerza en solventar», añadió.

Sáenz de Santamaría también se dirigió a los miles de españoles que el jueves se echaron a la calle para protestar por los recortes. El Gobierno los «entiende y los respeta», ahora bien, además les recuerda que no hay alternativa porque lo que está en discusión no es la aplicación de un programa ideológico o de partido sino las obligadas actuaciones que impone que España esté viviendo en estos momentos del crédito. «Es necesidad nacional», proclamó, junto con la crítica al PSOE por desentenderse de un problema heredado de la etapa de gestión socialista. «No es fácil pedir sacrificios, pero éste es el país en el que vivimos y hay que ser consecuentes con la realidad. Es imposible rebajar el déficit, bajar los ingresos y no disminuir los gastos», explicó.


Protestas en la calle
15 detenidos, entre ellos, un bombero

Un funcionario de Hacienda; un bombero; y cinco elementos de extrema izquierda, figuran entre las 15 personas detenidas por las Fuerzas de Seguridad, dentro del operativo desplegado durante la manifestación que tuvo lugar en Madrid, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto. La mayoría de los arrestados fueron conducidos a las dependencias de la   Policía en Moratalaz, aunque uno de ellos fue ingresado (como detenido) en la Clínica Moncloa, con una fractura en la nariz. Se les imputan desórdenes públicos, atentado contra la autoridad, resistencia y desobediencia. Los servicios sanitarios atendieron a un total de 39 personas.


El PSOE sigue sin arrimar el hombro
Madrid- Tras la reunión de urgencia convocada por el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, su formación pidió ayer al Gobierno que intente por todos los medios solicitar de la forma más firme posible, y juntamente con Italia, la intervención del BCE para frenar el alza de la prima de riesgo, que ayer superó los 600 puntos. Lo hizo a través del portavoz de economía en el Congreso, Valeriano Gómez, quien aseguró que la razón de la escalada de la prima española se debe «a una desconfianza en España y en la labor del Gobierno y también a una desconfianza en el diseño del euro y en la capacidad de respuesta de las instituciones europeas para defender la moneda ante los ataques de los mercados» e incidió en que  debe ser más fuerte la autoridad monetaria que los ataques especulativos de cualquier mercado.

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