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viernes, 31 octubre 2014
19:38
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La Razón

Ciencia

El sonido más real que nunca

  • Un sonido que haga estremecerse al espectador en su butaca es el siguiente paso para que disfrutar de una película en la sala sea una experiencia incomparable frente al creciente visionado doméstico. Una empresa española pugna con Dolby para imponer su sistema
     

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El sonido, más real que nunca
El sonido, más real que nunca

Si en su salón reina un pantallón de 50 pulgadas o un proyector en alta definición, quizá pueda presumir de que disfruta mucho de una película. Pero la experiencia jamás igualará a la oscuridad de una sala y a una pantalla de 25x10 metros donde las emociones fluyen a golpe de fotograma y nadie puede darle al «stop» en el mando a distancia o ni interrumpir con una llamada un diálogo maestro. Con la proyección de cintas en formato digital y las tres dimensiones –con sus reparos y esas horribles gafas– la calidad visual dejó de ser un problema, pero a veces el sonido transmite más que la imagen, es el vehículo de las sensaciones, lo que sobrecoge, el elemento con el  que juega el director de una película de terror o acción.

Un gran salto
Por frecuentes que sean sus visitas, los asiduos de las salas más modernas de España no dejan de sorprenderse con la demostración, mediante alguna animación llamativa, de que el sistema de sonido está a pleno rendimiento para dar paso al estreno. Sin embargo, el audio en las salas puede dar un salto cualitativo gracias a sistemas que dejan atrás el 7.1 actual. Una de las tecnologías que aspira a copar esta nueva era en la historia del séptimo arte viene de la mano de Dolby, cuyo vicepresidente en Europa, Andreas Spechtler, define como «una forma de sentir la realidad más cerca. El sonido es parte de la película, implica a la audiencia en la historia desde el punto de vista emocional».


Dolby Atmos es capaz de canalizar el sonido en forma de objetos dinámicos  que envuelven al oyente en combinación con los canales de reproducción. No se trata únicamente de forrar de altavoces la sala. Los responsables de la compañía estadounidense recalcan que han abierto una nueva vía para reinventar la experiencia de ver cine en la sala.
Este semanario ha tenido la oportunidad de testar en primera persona la mejora que puede llegar a suponer un sistema como Atmos. En la sala que la compañía tiene en pleno Soho londidense, la primera prueba carece de imagen, la oscuridad total lo inunda todo mientras el ruido de una tormenta tropical emana de los altavoces. La sensación no puede ser más sobrecogedora, con imaginarias gotas golpeando las butacas hasta que uno incluso piensa que está calado hasta los huesos.


Una revisión de películas muy conocidas como «Los increíbles» o la cuarta entrega de  «Misión Imposible» refrenda el plus de realismo que aporta un audio cuando parece que los coches y los cascotes de edificios que estallan en mil pedazos  pasan sobre las cabezas de los presentes. Pero el efecto no se limita a las películas de acción, vísceras y persecuciones destructivas. Una inquietante historia de fantasmas clásica como «La mujer de negro» –con Daniel Radcliffe, ex Harry Potter– o «Luces Rojas», dirigida por Rodrigo Cortés (también autor de «Buried») ensalzan su tensión y angustia gracias a un audio mejorado. Precisamente Cortés ha sido de los primeros directores en acercarse a Atmos. En su opinión, «supone un gran salto, pero lo mejor es que usa nuestro lenguaje, no afecta al modo de rodar y es un paso natural, no algo que unos acepten y otros rechacen como el 3D. En momentos clave, sirve para reforzar las emociones», asegura el director gallego.


Desde la Federación de Cines de España (FECE) consideran que las nuevas tecnologías –la reinvención de la expericia del cine en sala– es una de las tablas de salvación de una industria castigada por la piratería y la crisis. Además, la subida del IVA hasta el 21 por ciento es otro golpe para el sector. «Sin duda supondrá un extra más que diferenciará el ver una película en una sala de cine frente a cualquier otro formato. De la misma forma que el 3D atrajo a nuevos espectadores, principalmente jóvenes, el sonido envolvente o 3D, también tendrá su efecto en la asistencia a salas de cine», asegura el portavoz de FECE, Borja de Benito.

Caen los espectadores
Por desgracia para esta rama de la Cultura, los espectadores que acuden a las salas no han dejado de disminuir. Si en 2006 más de 121 millones de personas compraron una entrada de cine; en 2008 fueron casi 108 y el año pasado, sólo 98 millones, según los datos del Ministerio de Cultura. Además, «el sector todavía esta inmerso en la transición al cine digital y los cambios de proyectores que requieren unas inversiones muy elevadas por pantalla. El cambio en los sistemas de sonido de momento deberá esperar», añade De Benito.
Por otra parte, la alternativa al Atmos de Dolby viene de la mano de la empresas catalana IMM Sound. Aunque sus directivos se muestran reacios a explicar a este semanario los pormenores del sistema, éste también ofrece una sensación de sonido envolvente gracias a los altavoces ubicados en el techo de la sala. Promete mucha compatibilidad para no dar quebraderos de cabeza a los productores y que el dueño de la sala no vea la inversión como algo pasajero. Si el llamado «cine en casa» consta de 5 altavoces y el sobwoofer (5.1), en este caso hablamos de una configuración ideal de 23 altavoces, aunque siempre podrá configurarse en función de las necesidades.

 

Y el helicóptero voló sobre la audiencia...
Un helicóptero o avión representa una buena piedra de toque para probar un sistema de sonido envolvente que provoca que el espectador se sienta más cercano a la acción que se desarrolla en la pantalla.  La conjunción del tradicional plano horizontal del sonido con el vertical genera el efecto, y los dos sistemas actuales permiten adaptarse a salas de muy distintas características. Ya existen cines en España que han instalado estos sistemas. El de Dolby puede disfrutarse en el Cinesa Diagonal Mar de Barcelona, mientras que IMM equipa a los de Cornellá, también en Barcelona, a los de Príncipe Pío en Madrid y Ciudad de Marineda de La Coruña.
 

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