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martes, 30 septiembre 2014
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La Razón

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El fútbol británico ya tiene su polémica nacionalista con el himno

  • Cuatro jugadores galeses y escoceses de las selecciones masculina y femenina, entre ellos el capitán, Ryan Giggs, se negaron a cantar el «God save the Queen» durante su debut en los Juegos Olímpicos de Londres, lo que ha creado una gran controversia.
     

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El galés Ryan Giggs, con la selección británaica
El galés Ryan Giggs, con la selección británaica

La polémica por los pitidos contra el himno español en la final de la Copa del Rey que disputaron el Barcelona y el Athletic de Bilbao hirió muchas sensibilidades y desató una fuerte polémica. Ahora, los sentimientos nacionalistas ante los símbolos han provocado también la controversia en Gran Bretaña.

Durante el partido inaugural de la competición de fútbol de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, tanto en la categoría masculina como femenina, algunos jugadores se negaron, de forma ostensible, a tararear la letra del himno inglés, el God save the Queen, y lo hicieron por su condición de galeses o de escoceses.

En el caso de los chicos, ni el capitán, Ryan Giggs, ni el también galés Craig Bellamy cantaron el «God save the Queen». En el combinado femenino, la protesta la protagonizaron las escocesas Ifeoma Dieke y Kim Little, que permanecieron de forma ostensible con la boca cerrada. Esta última afirmó que su postura era una «decisión personal» y que no cantaba porque se sentía escocesa, una postura que su abuelo, independentista, respaldó ante la prensa «al cien por cien».

Entre otros argumentos, la familia de Little esgrimió la última estrofa del himno, en el que se insta a «aplastar a los rebeldes escoceses». No obstante, horas después la jugadora se mostró «encantada de representar a Escocia en el equipo británico», mientras su padre la definió como «patriota», no como «nacionalista escocesa», y afirmó que siempre anima al equipo de Gran Bretaña.

«Deben respetar el himno si juegan en ese equipo»
La decisión, según informa el diario The Daily Mail, ha «enfurecido» a la Federación Olímpica Británica, que, en un escueto comunicado, ha recordado que se había advertido a todos los deportistas de la delegación que debían mostrar respeto y cantar el «God save the Queen». La misma opinión tienen otros compañeros suyos, que les han recordado a su vez que están compitiendo en el equipo británico.

Similar controversia ha causado entre los lectores británicos, que en los comentarios a la noticia se dividen entre los que comprenden la decisión y los que la censuran, con predominio de estos últimos. «Y si no se sienten británicos, ¿por qué juegan con Gran Bretaña?», se pregunta uno de los posts más explícitos.

En esta ocasión, por supuesto, hay sensibles diferencias con el caso español. Por un lado, la protesta ha venido de parte de los propios jugadores, no del público. Y, por el otro, la situación que se ha vivido en los Juegos, con la selección del Reino Unido en el césped, es excepcional ya que los torneos los disputan Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pero nunca gran Bretaña (a excepción de los Juegos Olímpicos).

De hecho, el equipo británico de fútbol no disputaba un torneo olímpico desde 1960. Ahora lo hacía, para más motivación, en su propia casa y ante su público.

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