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viernes, 25 abril 2014
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La Razón

Medicina y Sanidad

El orfanato reduce la materia gris del cerebro

  • Tras analizar el cerebro de niños internados, observaron que tenían un volumen de materia gris y blanca menor frente a otros pequeños que nunca habían vivido en centros similares
     

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El orfanato reduce la materia gris del cerebro
El orfanato reduce la materia gris del cerebro

Las negligencias psicológicas y físicas a las que se ven sometidos algunos niños en orfanatos u otras  instituciones en las que permanecen internos, repercuten seriamente en el desarrollo de su cerebro. Concretamente, en su materia gris y blanca. Esa es la conclusión a la que han llegado investigadores del Hospital Infantil de Boston y lo han publicado en «PNAS».
Los científicos analizaron imágenes de resonancia magnética (RM) de un grupo de niños rumanos que formaban parte del Proyecto de Intervención Temprana de Bucarest, y mediante el cual habían trasladado a algunos de ellos criados en orfanatos a hogares de acogida temporales. Lo que observaron tras analizar las RM era una disminución de la materia gris y blanca en el cerebro de los pequeños internados.


La principal autora del trabajo, Margaret Sheridan, y sus colegas, compararon tres grupos de niños de entre ocho y 11 años de edad. 29 de ellos habían sido criados en una institución, otros 25 fueron seleccionados al azar para salir de la misma y vivir en hogares de acogida, y 20 niños más, nunca habían estado en un centro de esta índole. Los resultados revelaron que quienes habían vivido en una institución tenían un volumen menor de materia gris en la corteza cerebral, frente a los no ingresados, pero que sí habían vivido en hogares de acogida. También fue menor el volumen de materia blanca, al compararlos con los no institucionalizados. Los investigadores aseguran que los picos de crecimiento de la materia gris, en momentos específicos de la infancia, indican que el ambiente puede influir fuertemente en el desarrollo del cerebro. De hecho, según datos de Unicef, cerca de ocho millones de menores viven en ambientes institucionales expuestos a graves negligencias psicológicas y físicas. En la mayoría de los ámbitos institucionales, la atención de los cuidadores, dicen, es baja.


Sin embargo, la «buena noticia» es que, tal y como apuntó Sheridan, «la materia blanca, a diferencia de la gris, se desarrolla lentamente, por lo tanto, puede responder mejor a terapias para revertir los cambios negativos».
 

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