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    Alfonso Ussía

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lunes, 21 abril 2014
04:02
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La Razón

Entrevistas y Opinión

El balcón infinito de Santorini

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El balcón infinito de Santorini
El balcón infinito de Santorini

El verano no siempre es sinónimo de vacaciones y da buen ejemplo de ello la periodista Sandra Daviú, pues acaba de asumir el reto, junto a Roberto Leal, de tomar las riendas de Espejo Público, el programa matinal de Antena 3 que presenta Susanna Griso. «En estos casos, quedarse sin vacaciones es un mal menor, porque el trabajo me apasiona y es todo un orgullo poder sustituir a una profesional de la talla de Griso», explica la presentadora. Los buenos resultados de audiencia del mes de julio respaldan la cercanía y simpatía que demuestra cada mañana Sandra Daviú, «gracias, sobre todo, a que el equipo me ha acogido muy bien y hemos logrado conservar el espíritu del programa; por eso la gente se mantiene fiel a lo que hacemos», asegura.


Aunque entre semana los madrugones son la tónica general, Sandra exprimirá al máximo cada fin de semana para descansar en familia «y explorar rincones de nuestra geografía. Sin ir más lejos, hace unos días descubrí Cáceres, y me fascinó la ciudad. En España tenemos lugares con mucho encanto y este verano será un buen momento para descubrirlos».
Pero puestos a elegir uno de los mejores hoteles en los que ha tenido la suerte de alojarse, Sandra nos lleva hasta la isla griega de Santorini, a donde le encantaría regresar. Allí, al borde del mar Egeo y frente a la famosa Caldera, se alza Astarte, un refugio boutique muy íntimo de apenas nueve suites donde se respira una paz difícil de calificar con palabras. «Es un hotel pequeño, pero con servicios impecables, muchos detalles y vistas inolvidables, por lo que se convierte en un alojamiento muy romántico», afirma Daviú, quien relata que «contemplar los atardeceres de Oia en pareja es una experiencia única, algo místico que te deja embelesado. Y al anochecer, el cielo estrellado es de película, porque aparece muy limpio y nítido». Sin necesidad de salir al balcón, cada suite presume de tener sobre el jacuzzi su propio cielo estrellado, gracias a la ilusión óptica que crean los relucientes cristales de Swarovski que salpican el techo. Aunque el establecimiento es algo caro, Sandra asegura que «alojarse aquí merece la pena, entre otras cosas, por la magnífica piscina infinita que da la impresión de estar suspendida sobre el azul profundo del mar Egeo».


En lo que respecta a los placeres gastronómicos, la isla también cumple las expectativas. «En Thira, la capital, encontramos muchas terracitas para cenar al aire libre. Son muy agradables y entretenidas, ya que hay mucho ambiente, y es casi obligado degustar un pescado fresco espectacular», aconseja la periodista.
Aunque Sandra Daviú confiesa que «viajar a las islas griegas no me llamaba demasiado la atención, ahora me alegro muchísimo de haberlas descubierto, porque son muy recomendables».

l Por Raquel Bonilla
 

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