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sábado, 22 noviembre 2014
22:01
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La Razón

Sanidad

Una reforma progresista por Mª José Borrego Gutiérrez

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Aplaudo desde aquí la iniciativa del Ministro de Justicia de modificar la ley del aborto excluyendo de la misma el supuesto de aborto por graves malformaciones en el feto, vigente en la actualidad hasta la semana 22 de gestación. Me consta que en la actualidad muchos profesionales de la salud, tras descubrir una anomalía en el feto, recomiendan con insistencia la práctica del aborto, basándose en el futuro sufrimiento que su hijo tendrá tras su nacimiento. Atónitos vivimos un caso reciente en el que una madre fue instada a abortar tras 21 semanas de gestación porque su hijo tenía labio leporino e iba a ser «muy feo» son palabras textuales de la ginecóloga que descubrió dicha anomalía en el bebé, que a las 8 de la mañana del día siguiente murió víctima de aborto en una clínica privada de Madrid, como si la dignidad de ese niño fuera diferente a la de la ginecóloga que descubrió «lo feo» que iba a ser… No cabe duda de que tener este supuesto supone una medida eugenésica y discriminatoria. Eliminar este supuesto supondría un progreso, ya que seleccionar nuestra especie por lo físico es lo más rastrero y genocida a lo que una sociedad puede llegar. Las personas con malformaciones pueden aportar mucho a la sociedad y excluirlos de la misma es ir en contra de la propia esencia del ser humano, en la que cada uno valemos por lo que somos, independientemente de nuestra genética, raza o estado de salud física o psíquica. Estamos buscando la sociedad perfecta, la sociedad del todo vale, siempre que la perfección esté presente, aún a costa de la vida de seres no nacidos, que quizá y en ocasiones su único delito es tener una trisomía o un dedo de más.

 

Mª José  Borrego Gutiérrez
Profesora de Fisiología Humana del CEU

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