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martes, 29 julio 2014
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La Razón

Castilla y León

Los festejos taurinos resisten en los pueblos

  • Castilla y León es la región española que más espectáculos celebra al año

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Encierros en la localidad segoviana de Cuéllar que, según algunos textos, son los más antiguos de España.
Encierros en la localidad segoviana de Cuéllar que, según algunos textos, son los más antiguos de España.

Valladolid- No pueden con ellos. Los festejos taurinos populares están muy arraigados en los pueblos de Castilla y León. Nuestra Comunidad, pese a la crisis y al notable descenso de espectáculos taurinos en los últimos años, se mantiene como la región de la España autonómica que más corridas, novilladas, encierros, capeas, probadillas, concursos de cortes o becerradas organiza con más de dos mil al año. La segunda en número de ganaderías de lidia con 227 y 50.000 reses, que suponen  el 18 por ciento del total en España. Castilla y León es territorio taurino, y la Junta trabaja desde hace tiempo para convertir los toros  en Bien de Interés Cultural, algo que será una realidad en 2013, y así blindar la Fiesta de los ataques de los antitaurinos.

En pleno verano como estamos, no hay pueblo, pequeño, mediano o grande de esta Comunidad, que no celebre cada fin de semana las fiestas en honor a su patrón o patrona. Y los toros, en la mayoría de ellos, son los auténticos protagonistas. Por ejemplo, cabe destacar las fiestas patronales de Íscar, en la provincia de Valladolid, que arrancan este primer fin de semana de agosto y son conocidas por sus encierros diurnos y nocturnos, pero también por sus corridas y la calidad de los matadores que a esta feria acuden. Aunque el plato fuerte se sirve en agosto, coincidiendo siempre con la festividad de la Virgen, el 15 de agosto, con media España y Castilla y León entera de fiesta. Son cientos los municipios que en esos días celebran sus fiestas patronales, como Peñafiel o Tudela de Duero, en Valladolid, conocidas también por sus peculiares y singulares encierros y capeas.

También a finales de agosto se celebran festejos en Cuéllar, los más antiguos de España, y en Sepúlveda, ambos en la provincia de Segovia.  O los que se celebran en la localidad zamorana de Fermoselle. Y en septiembre son conocidos los encierros campestres y urbanos de Medina del Campo o el polémico Torneo del Toro de la Vega, en Tordesillas. En invierno, quién no conoce el Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo que, pese al frío que suele hacer en esa época, reúne cada año a decenas de miles de personas.

La situación económica aprieta y obliga a los Ayuntamientos a realizar serios ajustes, y a recortar gastos en las actividades culturales y sociales e incluso eliminar algunas de ellas dentro de su programación festiva. Pero los toros no se tocan, aunque se mire con más lupa el coste de cada animal, así como de cada espectáculo. Los festejos taurinos son sagrados porque, en primer lugar, gustan mucho por estos lares y hay una enorme afición de corredores y cortadores. Y, en segundo lugar, porque los toros atraen a miles de turistas a nuestra Comunidad y especialmente al medio rural. Tienen una gran repercusión en el sector hostelero y en la economía de cada municipio. Crean riqueza y empleo y dinamizan la actividad económica y social. Y esto, con los tiempos que corren, vale su peso en oro. No en vano, estos espectáculos taurinos mueven cada año en Castilla y León alrededor de 1.500 millones de euros.

Seguridad, ante todo
Castilla y León modificó el Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares hace un par de años para mejorar la seguridad de los participantes, tanto corredores, como cortadores y público en estos festejos. Es lo primordial, así como conseguir dignificar el festejo, promover la cultura del pueblo, y que no se maltrate a los animales. Al respecto, está prohibido portar objetos que puedan dañar a los astados y la participación de menores de edad. Además, las estructuras y talanqueras de protección deben ser resistentes. En este sentido, destaca Peñafiel que, con unas peculiares y peligrosas capeas con un toro por dentro y otro por fuera el ruedo de la medieval plaza del coso, cada año mejora su seguridad. Si el año pasado el Ayuntamiento decidió colocar una valla en un lateral de la plaza junto a la enfermería para en caso de cogida poder cercar al toro y  facilitar la evacuación del herido, este año ha decido subir cinco centímetros la altura del ruedo para reducir los habituales saltos de los novillos hacia el exterior del albero. Además, colocarán una nueva puerta en los ‘chiqueros' para que no se mezclen los toros y evitar también posibles conflictos entre animales o que salgan al coso varios astados en lugar de uno solo.

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