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sábado, 25 octubre 2014
07:37
Actualizado a las 

La Razón

Toros

Los rejoneadores abren la última puerta grande de la Feria de Julio

  • Feria de Julio de Valencia. Sexta de feria. Toros de Fermín Bohórquez, manejables. Andy Cartagena, oreja y oreja con petición de otra. Diego Ventura, ovación y dos orejas. Joao Moura hijo, oreja y oreja. Menos de media entrada.
     

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Los rejoneadores abren la última puerta grande de la feria de julio
Los rejoneadores abren la última puerta grande de la feria de julio

Concluyó la feria de julio con un festejo de rejones en el que se lidió un encierro de Bohórquez, tan reglamentaria como excesivamente afeitado y que no dio complicaciones a sus matadores. Andy Cartagena volvió a estar a gran nivel. Cuidó mucho a su distraído primero, parándole con un solo rejón de castigo. Apretó más en banderillas, con increíbles piruetas y quiebros en la cara del toro, clavando, como en él es norma, arriba y al estribo. Necesitó un pinchazo antes de dejar un rejonazo definitivo que le valió una oreja. 


Templó muchísimo para fijar al cuarto, que salió codicioso y con muchos pies pese a su mucho volumen. También se lució al llevarle a dos pistas y al banderillear, combinando de nuevo clasicismo y espectacularidad, con la gente totalmente entregada y entusiasmada con las habilidades de su caballo Pericalvo, una de las grandes estrellas de su cuadra.

Le costó a Diego Ventura parar a su primero, cayendo contrario el único rejón de castigo que empleó. Fue a más su actuación, haciéndose aplaudir al banderillear, más por los quiebros que llevó a cabo a lomos de Pegaso y Milagro, que por la pureza de la suerte. Su segundo turno de actuación tuvo un tono desigual, y si a dos pistas y de costado demostró un exquisito temple, al clavar no siempre lo hizo reunido y dejó alguna que otra pasada en falso.Fue muy eficaz y 
certero al matar y se le recompensó con dos orejas muy generosas.


El nuevo Joao Moura cumplió una primera actuación más efectista que otra cosa, clavando casi siempre a la grupa y muy despegado. Mató también de manera defectuosa, de un rejonazo trasero, contrario y muy bajo, pero como fue de rápidos efectos, la gente le procuró una oreja de poco peso. Con el sexto fue de menos a más y tras un comienzo dubitativo y espeso, poco a poco se fue entonando hasta hacerse aplaudir con fuerza en los últimos pares de banderillas y con las cortas.

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