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sábado, 20 septiembre 2014
09:54
Actualizado a las 

La Razón

Toros

Sólido premio para Fandiño

  • Santander. Última de la Feria de Santiago. Se lidiaron toros de Los Espartales para rejones y cuatro de Antonio Bañuelos, muy serios. El 1º, manejable y paradito; el 2º, manejable y a menos; el 3º, bruto, embiste con todo; el 4º, rajado y a su aire; el 5º, noble y de buena condición pero flojísimo; y el 6º, descastado. Casi lleno.
    Pablo Hermoso de Mendoza,   medio rejón trasero, descabello (saludos); rejón, dos descabellos (saludos).
    Francisco Marco, de verde botella y oro, pinchazo, estocada, descabello (ovación); buena estocada (oreja).
    Iván Fandiño, de fucsia y azabache, estocada (oreja); pinchazo, estocada, descabello (silencio).
     

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Sólido premio para Fandiño
Sólido premio para Fandiño

Como si fuera un encontronazo fatal se tiró Fandiño a matar. Sin salirse, sin vía de escape, a fuego y a punto de quemarse se cobró una buena estocada. En el sitio y fulminante. Cayó el tercer toro y el primer trofeo de la tarde. No fue un camino fácil ni faena de florituras. El de Antonio Bañuelos embistió con todo, bruto, arrollando. Fandiño se tomó su tiempo para ir haciendo al toro, encontrándose uno y otro y ya por el derecho logró las tandas de mayor acople. No fue toro de pasar el rato. Por ahí, y a esas alturas, amagó en un par de ocasiones por tomar el camino recto. Paradas antes de tomar el engaño avisadoras. Lo salvó Fandiño y esa espada, con tanta verdad, acabó de convencer.

Buen puyazo dio Rafael Agudo al sexto: medido y en el lugar. Ese lugar. No hay otro. Imprimió suavidad Fandiño en el comienzo, y cadencia. Iba y venía al toro con nobleza y sin humillar y cada vez con menos gracia. A Fandiño se le ensució la faena y cuando vio que aquello no tenía futuro se fue a por la espada. Mejor eso, que veinte circulares sin sentido. 

Francisco Marco tuvo un Bañuelos manejable y muy a menos. Si tomó como un tren el pase cambiado por la espalda con el que comenzó, se fue vaciando lo suficientemente rápido como para que la faena quedara a medio gas a pesar de sus intentos.

Brindó a las peñas el quinto. Antes le dio duro en el caballo y lo pagó después Francisco Marco en la muleta. La tomaba bien el toro, el serio toro, que a Santander volvió un corridón de Bañuelos ayer. Viajaba largo el animal pero lo hacía con las fuerzas justas, perdiendo las manos. En la voluntariosa faena se alternaron los enganchones. Y una gran estocada para acabar. Y un cariñoso trofeo. Mismo premio que la emocionante faena del día anterior de Morenito a un toro de Victorino. Esto no hay quien lo entienda.


El segundo toro de Hermoso olisqueó la puerta de toriles una y otra vez. Por ahí había salido y por ahí quería huir. Avisó con saltar aunque la cosa quedó más en desentenderse de todo, a su aire, sin hacer demasiado caso al jinete navarro. Hermoso tiró de oficio y recursos para amarrar al de Los Espartales todo lo que pudo. Su primero se aquerenció también de salida pero después cumplió en los caballos de Hermoso. Como el toro se paraba, lo hizo todo De Mendoza muy cerca, intentando invadir terrenos para incitarle. Buena labor.
Fin de fiesta, fin de feria. Próximo destino: Huelva.

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