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martes, 29 julio 2014
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La Razón

Sevilla

Así se fraguó el ERE de Rodríguez Cordobés

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Juan Rodríguez Cordobés, en su última comparecencia en los juzgados
Juan Rodríguez Cordobés, en su última comparecencia en los juzgados

Sevilla- La pregunta de los abogados de la acusación particular ejercida por el PP en el interrogatorio de Juan Martínez Cordobés ante la juez Alaya no era casual. El letrado preguntó por Ana Arnáiz de las Revillas. Fuentes próximas a las partes informaron a LA RAZÓN de Sevilla de los pormenores de la salida definitiva de Rodríguez Cordobés de la Junta. A la Delegación de Empleo en Sevilla llegan órdenes «directas» del consejero Antonio Fernández para que fuera cesado. Las instrucciones –según estas fuentes, testigos de los hechos– de Fernández, que tenía trato de «tocayo» con Antonio Rivas, eran dejar libre la plaza de Rodríguez Cordobés para «colocar» a Ana Arnáiz de las Revillas.

Tras la orden de Antonio Fernández de cesar a Cordobés, Rivas se resiste, a pesar de que el jerezano amenaza con «ponerse en plan consejero», aseguran fuentes del caso. El delegado de Empleo ganó tiempo, hasta que Rodríguez Cordobés –que en su propia declaración judicial reconoce que quería irse– le comunica a su jefe que, por problemas personales –su enfermedad– y familiares, desea marcharse. Rivas vio el cielo abierto, aseguran fuentes próximas al caso, y comunicó a Cordobés que querían echarle. Tras ello, Rivas llamó a Antonio Fernández para indicarle que cumplió su mandato. El consejero le pide unos minutos y da instrucciones de que llame a Juan Márquez, quien en su declaración aseguró que Rivas medió para incluir a Cordobés en el ERE. El director de Trabajo le indica, según fuentes próximas a la negociación, que mande los datos a Ramón Díaz, que es «quien hace las cuentas». Según esta versión, la inclusión de Cordobés como intruso en el ERE de Calderinox se ejecuta desde la Dirección General. A Cordobés le llega su indemnización, entendiendo que es por el despido. Posteriormente, cuando consignó los fondos cobrados por si tenía que devolverlos, es cuando, según estas fuentes, se percata de que forma parte de una póliza.

Rodríguez Cordobés fue delegado provincial de Trabajo y Asuntos Sociales en Sevilla desde 1998 a 2000 y posteriormente trabajó como director de la Escuela de Artesanos de Gelves hasta octubre de 2008. Antes fue, durante seis años, director gerente del Plan de Barriadas de Polígono Sur, Polígono Norte y Torreblanca. La juez considera que «prevaliéndose de sus contactos de amistad y políticos con ciertos cargos de la Junta de Andalucía y del PSOE andaluz consiguió que el director general de Trabajo Juan Márquez, con la activa participación del delegado provincial de Empleo Antonio Rivas y del asesor del primero Ramón Díaz Alcaraz, lo incluyera como beneficiario en la póliza de prejubilación de los trabajadores de Calderinox, empresa para la que Rodríguez Cordobés no había trabajado nunca, concretamente mediante el suplemento número 1 a dicha póliza, suscritos ambos documentos, la póliza y el suplemento, el 20 de enero de 2010». «El coste que para la Junta supuso la inclusión de Rodríguez Cordobés en la referida póliza fue de 36.232,19 euros, aunque el tomador de la misma era el sindicato CC OO, habiendo percibido el inculpado una renta única de 36.000 euros, y todo ello sin tramitar la menor solicitud por escrito ante la Consejería de Empleo o ante cualquier otro organismo de la Administración», continúa la juez en el auto. Se le acusa de un delito de tráfico de influencias, prevaricación y malversación.

Rodríguez Cordobés asegura que no sabía que firmó una póliza. Se reconoce «amigo» de Viera, con «cierta confianza», e indica que «puede ser», aunque no lo sabe «con exactitud», que se le nombrara director de la Escuela de Artesanos por su intermediación. Cordobés, que dimitió como delegado de Trabajo –llegó a decir que dimite «mucho»–, aseguró no saber «por qué fue cesado» del taller de Gelves. En cualquier caso, «coincidía con su deseo debido a que el Párkinson empezaba a manifestarse y el peso del trabajo lo llevaba una compañera». Antonio Rivas «era su jefe cuando estaba en la Escuela de Artesanos de Gelves» y tenía con él «una relación laboral, fluida y buena». A Díaz Alcaraz, «no lo conoce».

María José Rofa, asesora de Juan Márquez, manifestó a los investigadores que «la inclusión de Rodríguez Cordobés en un expediente que estuviese abierto era un tema que venía a propuesta de Antonio Rivas, que era el que tenía el problema al haber trabajado este señor en un organismo dependiente de la Delegación de Empleo de Sevilla, tal como me lo comentó en distintas ocasiones Juan Márquez, cuando iban a las negociaciones del expediente de Calderinox» y «Ramón Díaz comentaba: es que ahora no hay ningún expediente abierto como solución al problema de este hombre». Según Rofa, Díaz y Rivas insistieron porque «pobre hombre, está enfermo y se ha quedado con casi nada». Según esta asesora, Márquez se negaba  a incluirlo en Calderinox. «Se buscará otra solución», decía. Una póliza individual por su despido o una ayuda sociolaboral excepcional por los perjuicios económicos, «nunca meterlo en otro expediente».

En su declaración judicial, Rodríguez Cordobés aseguró que «conoce a Ana Arnáiz»; que «no sabe si fue cesado para que esta persona ocupara su puesto, lo único que sabe es que fue la persona que le sucedió, que está dentro de lo posible, pero no lo sabe. Que no sabe si la indemnización que le prometieron fue para que el declarante se fuera sin poner problemas y Ana Arnáiz ocupara su puesto».

Ana Arnáiz, la desencadenante de su salida, posteriormente, también fue cesada, tan sólo unos meses después de tomar posesión de su cargo en la Escuela de Artesanos por «tratar de enchufar» a un allegado como profesor de carpintería, cuentan las mismas fuentes próximas a la Delegación de Empleo.

El cese de Arnáiz como directora general de Planificación de la Consejería de Empleo, casualmente, se produce el 29 de abril de 2008, el mismo día en que se destituye a Javier Guerrero como director general de Trabajo y se nombra a Juan Márquez.Todo ello, firmado por Antonio Fernández García, entonces consejero de Empleo. El BOJA, en ocasiones, es un pañuelo.
 

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