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jueves, 24 abril 2014
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La Razón

Andalucía

Confrontación caduca por Santiago Talaya

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Los periodos históricos casi nunca se repiten aunque, ciertamente, a veces se parecen. Por tanto las lecciones del pasado han de ser matizadas, tamizadas y actualizadas. Porque no existen manuales que valgan. En 1996, aún reciente la crisis del 92-94, el gobierno del PP pensó que sometiendo a la autonomía andaluza a una legal dieta financiera y presupuestaria el gobierno de la Junta caería como fruta madura. Se equivocó. La propia onda de crecimiento iniciada por Aznar llenó las alforjas autonómicas al tiempo que determinados discursos, maleados y deformados, fueron hábilmente usados por la izquierda para presentar a la comunidad como víctima propiciatoria –una vez más– de la derecha. Fue la época de la confrontación cuya criatura más perfecta (luego enterrada por los propios socialistas bajo unos solares) se llamó la Deuda Histórica. Pues bien, ahora como entonces, y obligado a una sobreactuación por la coalición con Izquierda Unida, el actual ejecutivo autonómico pareciera pretender diseñar, tres lustros después, una hoja de ruta similar. Y tampoco es menos cierto que algunos tics de innecesaria severidad se han apreciado en el Ministerio de Hacienda respecto de las cuentas andaluzas por más que éstas anden maltrechas, muy probablemente al igual que las del resto de las autonomías. Ahora bien, la España del 2012 nada tiene que ver con la de hace una generación. Los problemas son muy diferentes y sus perspectivas y tendencias también. Griñán y Valderas tal vez lo intenten pero errarán si pretenden volver a hacer comulgar al pueblo andaluz con el argumento irracional de que el PP disfruta sádicamente atacando a Andalucía, no sabemos si con el mismo gozo con que el PSOE la mantiene en una tasa de paro no menor del treinta por ciento. Pero, precisamente porque la Historia sí se parece en ocasiones, en manos de Rajoy y de Zoido está garantizar el que no se repita. El presidente del Gobierno no debería desaprovechar la ocasión de hoy en Moncloa. Zoido ya mostró sobrada habilidad hace una semana en su visita a San Telmo.

 s.
 

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