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lunes, 24 noviembre 2014
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La Razón

Casa Real

«Oye que me he levantado»

  • El Rey sufre rozaduras leves en nariz y barbilla tras tropezar en un escalón

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El Rey, durante la reunión del Estado Mayor de la Defensa, a la que también asistió el ministro de Defensa, muestra en su rostro las leves heridas que se produjo en la nariz y la barbilla.
El Rey, durante la reunión del Estado Mayor de la Defensa, a la que también asistió el ministro de Defensa, muestra en su rostro las leves heridas que se produjo en la nariz y la barbilla.

Madrid- En menos de ocho segundos pasó todo. El Rey Don Juan Carlos tardó menos en levantarse del suelo que Usain Bolt –el plusmarquista mundial de los 100 metros– en completar sus carreras, si me permiten una respetuosa comparación «olímpica», ya que estamos en plena vorágine de los Juegos. El susto, bromas aparte, fue mayúsculo, aunque el personal de la Casa Real que le acompañaba reconoce que, en ese momento, casi no tuvieron tiempo de asimilar lo que había ocurrido. Uno de ellos comentó ayer a LA RAZÓN que, cuando vio caer al Monarca, tuvo «una sensación de irrealidad» porque inmediatamente después –«en el segundo cero»– se había levantado por sus propios medios.

«Oye, que me he levantado», aseguran que señaló Don Juan Carlos mientras se ponía en pie después de tropezar en las escaleras de entrada al Estado Mayor de la Defensa, a donde acudió para  presidir la primera reunión de la nueva cúpula militar. El médico que le acompaña siempre le preguntó: «¿Le duele algo, señor?», a lo que el Rey contestó con un simple «no, no, estoy bien», antes de continuar normalmente con la agenda prevista, a pesar de la aparatosa caída.

El traspié se produjo cuando  Don Juan Carlos, tras pasar revista a las tropas, se dirigía al interior de la sede de la calle Vitrubio acompañado por el ministro de Defensa, Pedro Morenés. El Monarca se despistó al saludar hacia las cámaras de los medios de comunicación que cubrían el acto y dio con su pie en uno de los peldaños de las escaleras.

En la caída, de frente, se golpeó con fuerza contra el suelo de granito. No obstante, según fuentes de Zarzuela, «al caer con todo el cuerpo, ha podido repartir el peso y el daño ha sido mucho menor». Un susto que las mismas fuentes celebran que se haya quedado en eso, nada más, ya que «podía haber sido mucho peor».

El golpe sólo le ha dejado algunas rozaduras leves en la barbilla y la nariz, donde se le aprecia también un pequeño cardenal. Pero nada importante. «No se puede decir que fallase nada. Sólo el cálculo», aseguran en Casa Real, donde dan por zanjado el accidente porque «las lesiones son muy leves, no tienen mayor importancia».

De hecho, el Rey continuó ayer con su agenda con total normalidad. No sólo presidió la reunión del Estado Mayor de la Defensa, sino que posteriormente recibió en el Palacio de la Zarzuela al presidente italiano, Mario Monti, con quien posó para los medios de comunicación durante más tiempo del que acostumbra en audiencias como ésta. En esos minutos, además, ambos mantuvieron una animada conversación en italiano antes de posar también con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García- Margallo, y el embajador de Italia en España, Leonardo Visconti di Modorone. Lo único que retrasó –apenas unos minutos– la audiencia del Rey al jefe del Ejecutivo italiano fue que la reunión que éste mantuvo con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Palacio de la Moncloa, así como la rueda de prensa conjunta, se prolongaron más de lo previsto. Una rueda de prensa que Don Juan Carlos pudo ver en Zarzuela, casi al mismo tiempo que le informaban de la segunda medalla española en los juegos de Londres. No todo fueron accidentes.

 

La bandera  más grande de españa, por los suelos
La bandera de España más grande del país, que preside habitualmente la madrileña Plaza de Colón, se desplomó ayer de forma accidental sobre las 13:15 de la tarde, obligando a intervenir a Bomberos, Policía y Armada para devolverla a su mástil, donde volvió a ondear desde las 16:00 horas. La bandera, de 294 metros cuadrados, se desplomó por un «fallo en la sujeción», según fuentes de la Armada. Fue un ciudadano el que llamó a la Policía Municipal para advertir de que la enseña estaba en el suelo. Una patrulla de agentes locales la trasladó al Cuartel General de la Armada, siguiendo el protocolo establecido, para proceder a su reparación. Una vez resuelto el problema, se dio aviso a los Bomberos, que se desplazaron a la Plaza de Colón con un brazo articulado con el que volvieron a colocar la bandera en su lugar. Con unas dimensiones de 21 metros por 14, y en un mástil de 50 metros de altura, la bandera más grande de España fue izada por primera vez el 12 de octubre de 2001. Nunca se había caído.

 

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