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domingo, 21 diciembre 2014
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La Razón

La Enfermería lucha contra su «fracaso»

  • Profesionales valencianos idean un protocolo para reducir el número de úlceras en bebés hospitalizados. Los neonatos sufrirán menos y se recuperarán antes

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Pablo García y Evelin Balaguer, enfermeros de Pediatría Neonatal del hospital Clínico de Valencia, principales investigadores del proyecto
Pablo García y Evelin Balaguer, enfermeros de Pediatría Neonatal del hospital Clínico de Valencia, principales investigadores del proyecto

Valencia- Profesionales de enfermería del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico de Valencia han ideado un protocolo de actuación encaminado a reducir el número de bebés ingresados que padecen  úlceras por presión, aquellas  heridas en la piel que pueden llegar al hueso y que son provocadas por la inmovilidad de los que permanecen encamados durante un largo periodo de tiempo.

Pablo García, líder de este grupo de investigación, explica que hasta hace poco tiempo solo se tenía en cuenta la incidencia de esta dolencia sobre la población adulta, por lo que urgía estudiar el riesgo que existe a que determinados neonatos ingresados también la desarrollen.  Así que, teniendo en cuenta el creciente número de bebés prematuros y su obligada permanencia en incubadoras, se pusieron manos a la obra para atajar el problema, pues « una úlcera por presión es un fracaso para la Enfermería», ya que su «misión» es evitar problemas durante la hospitalización. Además, puede llegar a causar lesiones e infecciones muy graves -su piel es inmadura y extremadamente sensible-, lo que a su vez podría provocarles la muerte.

Por ello han ideado un test que identifica de manera rápida el grado de riesgo que corren estos bebés. Se mide si comen, si se mueven, el tipo de incubadora en el que descansan, si orinan mucho o poco... Toda esta información permite actuar de manera más eficaz y establecer el horario de cambios posturales cada dos horas -tal y como se llevan a cabo en los enfermos adultos- o la conveniencia de utilizar colchones antiúlceras -en España no se fabrican, pero el Clínico cuenta con uno donado e importado de Estados Unidos -.

Tanto el protocolo como las acciones derivadas de él permitirían que el bebé sufriera menos dolores y se recuperara antes. De hecho, si se le evitan las llagas se reduce su estancia en el hospital hasta en cinco días, y si se tiene en cuenta que cada día de hospitalización supone un gasto de 20.000 euros, las arcas del sistema sanitario público salen también ganando, lo que en tiempos como los actuales no resulta baladí. Y es que las apreturas en el sistema están provocando ciertos retrasos en los suministros de productos como sondas, apósitos, esparadrapos, jabones o toallitas, específicos para neonatos.

García, que solicitó la colaboración de otros ocho hospitales y que pretende «vender» el test al resto de centros públicos españoles, celebra, no obstante, que los prematuros de hoy en día disfrutan de una mayor calidad de vida. «Hay más, pero también sobreviven más».

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