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lunes, 21 julio 2014
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La Razón

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Dinamita Bolt

  • El jamaicano firmó un nuevo récord olímpico con un tiempo de 9,63,  en la prueba de los 100 metros lisos. La segunda mejor marca de la historia

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No paró de llover por la mañana. Es agosto; pero es Londres. Por la tarde, tregua; los velocistas, domadores de los 100 metros, prueba reina del atletismo, miraban preocupados al cielo implorando que estuviera despejado y la pista seca cuando sonara su hora. La velocidad es calor. Y explosión de júbilo después de liberar toneladas de adrenalina; un espectáculo multidimensional que estrellas como Usain Bolt, incomparable, convierten en algo excepcional, único. Batió su récord olímpico, lo ha establecido en 9.63, seis centésimas menos que en Pekín. Blake fue plata, con 9.75, y Justin Gatlin, bronce, con 9.79. Siete de los diez finalistas, y porque Powell tropezó al salir y se lesionó, bajaron de 10 segundos y protagonizaron la final del hectómetro más rápida en la historia de los Juegos. Dos horas antes de la victoria apoteósica de Bolt, las semifinales mostraron indicios de un porvenir inminente. En la primera, Justin Gatlin, el campeón de Atenas, hizo 9.82, admirable; tuvo tiempo de relajarse, mirando a los lados en los últimos 10 metros. Vigilaba a Asafa Powell (9.94) y a Churandy Martina (9.91). En la segunda, la estrella era Bolt, no defraudó, 9.87, y, como Gatlin, se dejó ir en los metros finales; él miraba al tendido, a derecha e izquierda no veía a nadie. Ryan Bailey hizo 9.96; el trinitense Richard Thomson, 10.02, «crono» que metía a Powell en la final. Y en la tercera, Yohan Blake, también ganador sin darlo todo, 9.85. Marcaba el terreno. Con 9.90, Tyson Gay. Tres estadounidenses, tres jamaicanos, un holandés y un trinitense; cuatro finalistas de Pekín: Bolt, Thomson, Martina y Powell.

Entre los ocho elegidos, la gloria es de uno, de Usain otra vez, que reparte en dos porciones menores para Blake, el futuro, y Gatlin, el tercero. Los velocistas, fibra en ebullición, buscan medallas y marcas, la victoria no lo es todo; menos aún cuando en el duelo coinciden dos generaciones, la de Bolt, Powell y Gatlin con la del descarado Blake, el esprinter precoz, campeón del mundo sólo con 21 años. A las 21:50 hora local el sonido seco de la pistola dio paso a la estampida, al relámpago y al rayo, Bolt.

El temor a la pista húmeda, que ralentiza la zancada, debilita la frecuencia y eso son trascendentales fracciones de segundo, décimas que se pierden cuando la zapatilla roza el tartán, se disipó según entraba la noche. El 16 de agosto de 2008, en Pekín hacía calor y en el Nido escribió Bolt una de las páginas más hermosas del atletismo. Hizo una salida mediocre, como ayer, quinto. En el último mundial la precipitación le eliminó: arriesgó y el nulo le dejó fuera. Su estatura, 190 centímetros, nueve centímetros más que Blake, retrasa el estallido, que alcanza la máxima potencia a los 70 u 80 metros; después se reduce paulatinamente. Cuando Usain abrió los brazos en Pekín, después de 41 zancadas había parado el cronómetro en 9.69. En Londres, cuatro años después, lo estableció en 9.63. La segunda mejor marca de todos los tiempos.

Usain Bolt, un tipo alegre, mundano, extravertido, no es Kim Collins, ese hectometrista que se escapó de la Villa Olímpica para dormir con su mujer; al menos no lo ha sido en el último mes, cuando después de verse superado en los «trials» jamaicanos por Yohan Blake, tanto en el hectómetro como en los 200 metros, optó por cambiar de hábitos y cuidarse. Le ha servido. Durante el último año, era noticia porque se había estrellado con un coche o por ser el anfitrión de una fiesta de música «reggae». Él movía el esqueleto y Blake se esforzaba, se entrenaba, corría cada prueba más rápido, amenazaba sus marcas e incluso le ganaba.

El pasado 29 de junio, en Kingston, Yohan asombraba al planeta con una carrera de 9.75; el 31 de mayo en Roma, Usain no bajaba de 9.76, siempre lejos del 9.58, su estratosférico récord del 9 de agosto de 2009 en los campeonatos del mundo de Berlín.

Aquellos 100 metros en 9.58, como los 9.69 de Pekín, se antojaban marcas difíciles de superar, pero si alguien puede, ése es Bolt. Se supera a sí mismo, y la pista de Londres ayuda con su rapidez, de ahí que siete de los ocho finalistas bajaran de 10 segundos. Delante de todos Bolt, que renovó con brillantez el oro olímpico en la final del hectómetro.



-RESULTADOS.  

   100 metros lisos.  
   1.  Usain Bolt (JAM)                   9.63 (OR).     
   2.  Yohan Blake (JAM)                  9.75.                
   3.  Justin Gatlin (USA)                9.79.      
   4.  Tyson Gay (USA)                    9.80.         
   5.  Ryan Bailey (USA)                  9.88.                
   6.  Churandy Martina (HOL)             9.94.         
   7.  Richard Thompson (T&B)             9.98.  
   8.  Asafa Powell (JAM)                11.99.

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