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viernes, 28 noviembre 2014
16:45
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La Razón

Ciencia

Marte misión cumplida

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Madrid - Por enésima vez podemos permitirnos el lujo de citar a Neil Amstrong. Aunque invirtiendo los términos: el aterrizaje ayer del «Curiosity» en suelo marciano significa, de momento, un pequeño paso para la humanidad. Y sólo con el tiempo podremos decir que se trata de un gran paso para el hombre. Concretamente dos años, el tiempo que empleará este pequeño robot explorador en rastrear el Cráter Gale en busca de moléculas orgánicas. O dicho de otra forma: en busca de vida. En épocas pasadas, sí. Pero también con un ojo puesto en el futuro más próximo.

«Estoy entero y a salvo en la superficie de Marte». Con este mensaje, recibido en el blog de la NASA en torno a las 7:30 hora española, la misión Mars Science Laboratory (MSL) confirmó el éxito de su primera fase. Y con el posterior «Cráter Gale, aquí estoy», en el Laboratorio de Propulsión de la NASA en Pasadena (California) sólo hubo lugar para la euforia, los abrazos y los aplausos. No en vano era la culminación de dos años de trabajo, ocho meses y 17 días de viaje, y unos 567 millones de kilómetros recorridos. Y siete minutos, los llamados del «terror», en los que había que reducir drásticamente la velocidad de la nave, con una precisión en la que no cabía margen para la equivocación.

Nunca antes un robot planetario había llevado a cabo una maniobra tan compleja. Y de ahí que el siguiente mensaje recibido en Pasadena fuera casi balsámico: «Ustedes piden fotos de mi viaje: ¡Aquí van! Mi primer vistazo (y seguirán muchos más) de mi nueva casa... ¡Marte!». Así, con apenas 256 píxeles de resolución y en blanco y negro, el «Curiosity» envió tres imágenes en las que podía verse una pequeña porción del suelo marciano y una de las ruedas del vehículo.

Las reacciones han sido entusiastas. Empezando por las del presidente estadounidense, Barack Obama. «Hoy, EE UU ha hecho historia en Marte», afirmó el mandatario en un comunicado distribuido por la Casa Blanca.  Mientras, el director de la NASA, Charles Bolden, fue en la misma línea. «Los estadounidenses pueden despertarse esta mañana y decirse así mismos orgullosos: ‘‘Ése es mi explorador''». 

Y, cómo no, desde la agencia espacial no esquivaron uno de los grandes sueños de la humanidad, recurrente en cada exploración al planeta rojo: el día en el que pongamos un pie en Marte. Ayer se volvió  a recordar el objetivo fijado por Obama de poner a un ser humano sobre el planeta en torno a 2035. «Hoy las ruedas del ‘‘Curiosity'' han comenzado a trazar el sendero para las huellas humanas de Marte. Es un paso significativo», aseguró Bolden.

Las reacciones en España tampoco se hicieron esperar. No sólo por la inestimable colaboración en el proyecto del Centro de Astrobiología CSIC-INTA, sino por los españoles que trabajan en la agencia espacial norteamericana. «Posiblemente se trata de la misión planetaria más importante hasta la fecha. Y sin duda, es la más importante en Marte», afirmó a Ep Lara Sáiz, del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de Robledo de Chavela (Madrid) y trabajadora de la NASA. Del mismo modo, coincidía con los mandatarios de la agenda: estamos ante un «gran paso» para una futura exploración tripulada.

La misión «Curiosity» –el nombre se lo debemos a una pequeña estudiante de Kansas, ganadora de un concurso de la NASA– es la más ambiciosa hasta la fecha llevada a cabo sobre el planeta rojo. Y no sólo por el abultado presupuesto de 2.500 millones de dólares:  nunca antes se había emprendido directamente la búsqueda de vida.  Y así será durante los próximos dos años. Los «antepasados» de este todoterreno de 900 kilos, como las naves «Viking» o los robots «Spirit» y «Opportunity», estuvieron centrados exclusivamente en la búsqueda de agua. Ahora, el objetivo se centra en el hallazgo de moléculas orgánicas que demuestren que, o bien existieron condiciones para albergar vida en el pasado, o bien es posible que existan en el presente. El laboratorio MSL, compuesto por diez instrumentos,  examinará el suelo, las rocas y la atmósfera marciana, con el Cráter Gale como principal base de operaciones. Un cráter en cuyo centro, y originado hace unos 3.000 millones de años por el impacto de un meteorito, se encuentra el monte Sharp, elevándose sobre 5.500 metros.
Todo ello ocurre en un momento en el que la exploración espacial parecía más aletargada. Así, al menos por dos años, se abre un paréntesis ilusionante.

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