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sábado, 30 agosto 2014
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La Razón

Columnistas

A río revuelto por Carmen Gurruchaga

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Los resultados de la última encuesta del CIS son lógicamente duros para el Partido Popular, dados los severos recortes y ajustes que está llevando a cabo el Ejecutivo de Mariano Rajoy y que están afectando a toda la sociedad española. Esta complicada situación ha provocado una pérdida de votos para esta formación que, curiosamente, no está favoreciendo al principal partido de la oposición, porque los españoles son conscientes de que los obligados sacrificios de hoy son consecuencia de los desmadres y despilfarros del Gobierno anterior y muestran una gran desafección hacia la clase política en general. Por eso no cala el discurso demagógico de Griñán cuando dice que el recorte impuesto a las CC AA le obligará a cerrar hospitales y escuelas. Más le valdría cerrar empresas públicas ruinosas y todas las mamandurrias de las que chupan amigos familiares y compañeros de partido, escondidos en esa administración paralela de ERE falsos, subvenciones, puestos de trabajo de la Administración andaluza, etcétera. También daña la imagen de los políticos el discurso del presidente socialista de Asturias, inmerso en un proceso de corrupción. Pero también es cierto que el Gobierno debería dar ejemplo y anunciar medidas restrictivas para la clase política, aunque el dinero que se pueda ahorrar con esas decisiones ejemplarizantes no soluciona el verdadero problema de los 100.000 millones de recortes, aunque sí evitaría que pudieran existir discursos oportunistas que pescan en río revuelto. Porque sólo hay tres grandes partidas para recortar: Sanidad, Educación y desempleo. La cuarta, pensiones, afortunadamente parece intocable. El resto: hipertrofia administrativa, coches oficiales, iPads, iPhones, billetes de avión, viajes, dietas fraudulentas, etcétera deben ser eliminados por pura ejemplaridad, pero no nos sacarán del agujero. Eso sí, nos consolará ver que los políticos se sientan tan fastidiados como el común de los españoles.

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