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viernes, 25 julio 2014
08:26
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La Razón

Noticias Londres 2012

Alabau: «Esto es lo más grande»

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LONDRES- Marina Alabau durmió del tirón la noche del lunes, pese a que al día siguiente lo tenía todo a favor para ser campeona olímpica. «Mi novio y entrenador, Álex, se pensaba que me pasaba algo porque parecía que había hecho un ruido, y me despertó: "¿Qué te pasa?". Pero yo estaba durmiendo tranquilamente», reconocía. Nunca ha sido un problema para ella el sueño, ni en los momentos de tensión. Es sagrado y los compañeros hablan en susurros en la concentración mientras se echa la siesta. No querían molestar a la chica que iba a ser de oro. A la chica que ya es de oro tras conseguir el triunfo en RS:X, el primero de la delegación española en Londres. Y tuvo que ser una mujer, por supuesto.

La bandera en el centro y en lo más alto, el himno sonando en los Juegos. Hubo que esperar a la segunda semana. Oro por fin. Marina por fin, después de un cuarto puesto en Pekín 2008 que a ella le dejó buen sabor de boca, pese a que llegaba como favorita, y que la hizo reflexionar. En la capital china no había viento y ella era liviana, más que sus rivales, y en esas condiciones hay que remar con la vela. Y le costaba. Entendió que tenía que ir al gimnasio y entre la bicicleta, las carreras y el pilates se convirtió en una deportista con mayúsculas que ha llegado a lo más alto.
«Estoy muy contenta, muy contenta», no se cansaba de repetir con su acento andaluz, la locura a su alrededor mientras se intentaba hablar con ella. Seguía caminando. «Es mucho esfuerzo, pero ahora que lo he logrado merece la pena, aunque no soy muy consciente aún. Lograr una medalla olímpica es lo más grande», continuó. «Hello, congratulations (Hola, enhorabuena)», recibe otra felicitación y otro par de besos. Es lo que tiene la fama. La pequeña que empezó con 16 años ya es campeona olímpica, gracias a la ayuda de sus padres, de los que se acordó ayer.
«La familia la llevaba en la roulotte donde hiciera falta», afirma Javier García, monitor de vela del Club Náutico de Sevilla, donde empezó. «De pequeña era un manojo de nervios, la típica niña que siempre lo organizaba todo, para arriba y para abajo. Se llevaba bien con todo el mundo», asegura Álvaro Patrón, que la conoce desde niña y ahora entrena a su hermana Blanca, que también apunta alto. Era un bicho, fanática también del monopatín, al que a veces añora y que en ocasiones le impidió participar en alguna competición por una caída. «Tenía a su madre loca, siempre que iba a competir perdía la ropa, se le olvidaba todo…», añade Patrón. Hay cosas que no cambian. «La acreditación, que me dejo la acreditación», dijo ayer en medio del caos.

Marina Alabau, campeona del mundo y cinco veces de Europa, era favorita y venció a la presión. Ha dominado la RS:X, el windsurf, desde el primer día y llegó al último con todo casi hecho. Le bastaba con ser séptima, pero fue a por todas, aconsejada por el regatista Xabi Fernández. Tuvo más consejos, el de un ex entrenador argentino que le escribió para recomendarle que saliera por barlovento. Le hizo caso. Comenzó en tercera posición y remontó para superar la meta la primera. «He navegado tranquila. Era una oportunidad única en la vida», dijo la medallista. Marina, ya puedes dormir más tranquila que nunca.

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