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miércoles, 01 octubre 2014
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La Razón

Cataluña

El burdel que inspiró a Picasso estaba en el 44 de la calle Avinyó

  • Palau i Fabre logró identificar en Barcelona el establecimiento del célebre cuadro

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«Las señoritas de Aviñón» está considerado como el cuadro que revolucionó la pintura del siglo XX
«Las señoritas de Aviñón» está considerado como el cuadro que revolucionó la pintura del siglo XX

BARCELONA- No hay ninguna duda de que el cuadro que cambió el arte del siglo XX fue «Las señoritas de Avinñón», de Pablo Picasso. Durante décadas ha existido una larga polémica sobre dónde buscó Picasso la inspiración para esta obra: ¿en el pueblo francés de Aviñón o en un burdel de una calle de Barcelona del mismo nombre?. Aclarar el misterio fue una de las obsesiones de Josep Palau i Fabre, uno de los principales estudiosos del genial malagueño, hasta el punto de poder localizar el establecimiento en el número 44 de la calle barcelonesa, justo donde hoy se encuentra una escuela. LA RAZÓN ha consultado estos documentos que no pudieron ser nunca publicados por su responsable, hoy guardados en la Fundació Palau de Caldes d'Estrac.

El primero en facilitar información a Palau i Fabre fue el propio Picasso, durante un encuentro ocurrido durante los años 50 en Vallauris. El pintor, al saber que el escritor era de Barcelona, le preguntó si conocía la calle Avinyó «porque yo pinté un cuadro que hace referencia a una casa que había en esa calle». Por otra parte, D. H. Kahweiler y Christian Zervos, galerista del autor de «Guernica» y responsable del catálogo razonado de Picasso, respectivamente, avalaron la historia de la «casa pública» de los años de juventud en Barcelona.

«Ca la Mercè»
El escritor y periodista Joaquim Ventalló, especialmente conocido por ser el traductor  de Tintín al catalán, le proporcionó la segunda pista a Palau. En unas notas inéditas, el experto picassiano explica que Ventalló acudía a un establecimiento en el número 44 de la calle Avinyó, «que llamaban "Ca la Mercè", y que se encontraba en el principal, donde se accede por una escalera señorial. En este principal hay unas grandes ventanas que dan al rellano, una de ellas a nivel de cintura». El dato es importante porque Palau pudo identificar con esta información el espacio en el que se desarrollan algunas de las escenas trazadas por Picasso como estudios preparatorios de su obra maestra cubista. Es la serie denominada «Marineros con permiso» donde un par de hombres entran por una ventana en una estancia con cuatro figuras femeninas de fondo.

En la Fundació Palau se conservan varias fotografías de los 80 y 90 hechas por el biógrafo del pintor del inmueble. Palau i Fabre trabajaba con la posibilidad de convertir este material en un libro que no pudo ser.

El experto en la obra de Picasso localizó otro testimonio interesante relacionado con la prostitución en la calle Avinyó a principios del siglo pasado. Palau pudo hablar con Anna Miret, cuyo padre era propietario de una fábrica de sopa en el número 18 bis de Avinyó donde las prostitutas de otro establecimiento en la misma calle, concretamente en el número 26, «iban a comprar cirios "para ganar el cielo"».

Pese a los esfuerzos por tratar de dar a conocer sus investigaciones, pocos hicieron caso a este trabajo. Hay una triste postdata al tema. Poco antes de morir, Palau recibió al presidente de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi, Jordi Bonet. La institución estaba interesada en conocer el dictamen del especialista para que el Ayuntamiento pudiera colocar una lápida para que demostrara el papel de Barcelona como origen del cubismo. El 24 de noviembre de 2004, Palau resumió en una carta sus indagaciones. Nunca recibió respuesta.

 

La investigación
Cerca del estudio del artista

- ¿Qué descubrió Palau i Fabre de la prostitución en la calle Avinyó?
– El especialista accedió a un ejemplar de una guía de la prostitución barcelonesa de 1915, donde aparece un prostíbulo en el número 26 de la calle, segunda planta. El establecimiento, regentado por Joaquina Ventura, abría por las tardes y las noches, con precios de 5 y 10 pesetas. Joaquim Ventalló le dio la pista del local de la calle 44, Ca la Mercè, del que había sido cliente (imagen de la derecha, abajo, captada por Palau).
- ¿Por qué el local del número 44 y no el del 26?
– Ca la Mercè estaba más cerca del domicilio del artista, en aquel tiempo en la calle de la Mercè, número 3. Por otra parte, ese prostíbulo tenía dos escaleras, con un piso principal totalmente independiente del resto. Estas estancias contaba con una gran ventana, idéntica a la de los estudios preparatorios del gran lienzo (imagen de la derecha, arriba, realizada por el estudioso).
- ¿Cuándo empezó su investigación Palau i Fabre?
– El punto de partida fue una de sus conversaciones con Picasso, en los años 50, que apuntó en uno de sus diarios. Años después, André Salmon, uno de los íntimos del joven Picasso en París, confirmó a Palau que era él quien había bautizado el cuadro como «Las señoritas de Aviñón», en referencia a Barcelona.
- ¿Cómo debería titularse realmente el cuadro?
– Josep Palau i Fabre pensaba que la pintura, hoy conservada en el MoMA de Nueva York, debía ser llamada «Las señoritas de la calle Avinyó», apuntando en carta a Jordi Bonet y añadía que «es una vergüenza la tergiversación y es una vergüenza que Barcelona continúe acceptándola».
 

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