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martes, 21 octubre 2014
13:56
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La Razón

Columnistas

España no trampeó por Julián García Candau

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La Selección española de baloncesto no hizo trampas en el partido contra Brasil. Le favorecía más perder, pero quiso ganar. Interpretar que en el último cuarto tiró el partido adrede es coartada para el desconcertante juego que está desarrollando. A Brasil, sencillamente, no pudo ganarle. Los antecedentes justifican lo ocurrido. Falta consistencia y tensión para vencer.

El equipo tuvo resultados satisfactorios en los encuentros de preparación hasta el de Estados Unidos. Los estadounidenses pasaron cual apisonadora por encima de los nuestros. La diferencia no fue sólo producto de su endiablado y consistente juego, sino también de las carencias españolas.

En Londres se padeció en el primer cuarto ante China. Costó tomar el mando ante un equipo del que se tenía como antecedente desfavorable el haberle ganado en la prórroga en Pekín. Esta vez se ganó con más facilidad.

Los problemas comenzaron ante Gran Bretaña, que tiene el mejor equipo de su historia. En baloncesto, los británicos, nunca han pintado nada y ahora aparecen en el tinglado con Deng, Mensa-Bonsu, Freeland y hasta Daniel Clark.

Los británicos no fueron nunca por delante en el marcador y se les ganó casi de milagro. Una canasta triple del siempre inesperado Clark, jugador de la cantera de Estudiantes, nos puso contra las cuerdas. Se ganó de manera miserable. Nunca se podía imaginar que esta Selección, formada en su principal estructura por jugadores de la NBA, los hermanos Gasol, Calderón, Ibaka, Rudy Fernández y el ex Navarro, padeciera las de San Amaro ante los británicos.
A Rusia se le iba ganando y había hasta satisfacción por el hecho de que Kirilenko apenas apareciera. En los dos últimos cuartos, las diferencias, que nunca fueron importantes, se fueron acortando y se comenzó a vislumbrar el peligro. Mozgov y Fridzon tomaron la responsabilidad de ganar y lo consiguieron.

La Selección se desinfló en la parte final y un fallo en el marcaje, un despiste, nos remató. Con estos antecedentes se afrontó el partido con Brasil, que posee una de las mejores selecciones de los Juegos. En principio se tomó ventaja, pero como en anteriores ocasiones, no se pasó de los diez puntos. En este estrecho margen se fue manteniendo el marcador hasta que, a la manera ya casi habitual, se perdió el oremus y, con un parcial de 16-31, la victoria se fue al garete. Los últimos instantes fueron casi de bochorno. Los brasileños jugaron como en el patio de casa y los españoles, desquiciados.

La Selección se ha convertido en un equipo que sólo tiene una salida cuando busca a Pau Gasol, el máximo encestador. A Brasil le endosó 25 puntos y su hermano Marc, 20. Ibaka, el tercer hombre, 14. Ante la duda, el balón para Gasol. Thiago Splitter y Leandrinho Barbosa hicieron destrozos en la zona española.

Hay tremendas facilidades para permitir las entradas en la zona y el juego es siempre el mismo, sin apenas alternativas. No hay sistemas que resuelvan un momento de crisis. Se perdió porque no se juega bien. Sin trampa ni cartón.

 

Posdata
Gómez Noya ha sido el primer hombre en ganar medalla olímpica. Salió al rescate del género tan poco prestigiado en las pruebas individuales. Las mujeres han hecho de los juegos londinenses su gran campo de batalla y si Gómez Noya se adornó con plata, Marina Alabau lo hizo con oro. Las mujeres han hecho el milagro de salvarnos del ridículo al caminar sobre las aguas. El machismo ha perdido sitio.

 

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