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viernes, 21 noviembre 2014
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La Razón

Noticias Londres 2012

Baloncesto/ Otro día memorable

  • España resucitó ante Rusia después de una traumática primera parte. El equipo se sobrepone a un torneo mediocre para jugar su tercera final olímpica.  Marc y Calderón, sobresalientes

     

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España está donde siempre. Vuelve a una final, el lugar al que nos ha acostumbrado una generación irrepetible y que, por lo visto en Londres, sabe ganar de cualquier manera. Es la enésima cita decisiva en un ciclo extraordinario que sólo tiene un capítulo pendiente, el oro olímpico. La diferencia con anteriores aventuras es que el camino hasta la tercera final de unos Juegos ha sido muy diferente a las hazañas anteriores. No ha habido brillantez salvo en momentos excepcionales. Y eso siendo bastante generoso. La semifinal ante Rusia no fue una excepción. Fue el reflejo del mediocre torneo olímpico, pero llevado al extremo. Un equipo moribundo en la primera parte resucitó en la segunda con un cóctel de fe, talento y trabajo al que muy pocas selecciones llegan. La meta es la misma que se alcanzó hace cuatro años y el objetivo, casi una obsesión, idéntico: el oro, la única cuenta pendiente de un grupo que no entiende de rendiciones.

Y eso que después de siete partidos cuesta encontrar a alguien que esté cerca de su mejor nivel. El grupo está lejos del recuerdo que dejaron las fases decisivas de los dos últimos Eurobaskets y la pasada final olímpica. Navarro es el mejor ejemplo. De salvavidas ha pasado a ver los minutos decisivos sufriendo en el banquillo. La España de los Juegos no es la que reventaba a los rivales con un despliegue abusivo de talento siguiendo el ejemplo de los estadounidenses. Ahora se gana por trabajo, por confianza, por fe, porque los jugadores se miran y se dicen: «Esto hay que sacarlo como sea», y porque, más tarde que temprano, el talento termina apareciendo. Los dos primeros cuartos ante Rusia fueron una pesadilla. No ha sufrido España un tormento similar como el de esos 20 minutos en mucho tiempo. Fue como una prolongación del final del partido de la primera fase. Pau. asfixiado por la defensa orquestada por Blatt; la puntería extraviada en algún lugar de la Villa Olímpica; la dirección en la cancha y en el banquillo desbordada... Veinte puntos en otros tantos minutos; los mismos que anotó el equipo en el arranque mágico del partido de la primera fase. España se tambaleó (14-27, min 15), pero no cayó porque el trabajo atrás era bueno. Se admitieron 31 puntos hasta el descanso. La prueba de que Rusia tampoco estaba cómoda, pero el cambio tenía que ser drástico.  

Transformación
Y lo fue. La Selección empezó a mover la pelota con criterio. Lo hizo sin precipitarse, interpretando correctamente la defensa rusa. Siempre había un pase de más para encontrar la mejor posición de tiro. Y las diferencias empezaron a acortarse lentamente, pero sin pausa. Dos triples de Calderón, otros dos de Rudy y uno de Pau (41-44, min 27) obligaron a los rusos a preocuparse de algo más que lo que pasaba en la zona. España tuvo cuatro oportunidades para empatar, pero tuvo que esperar a la bocina que ponía el colofón al tercer parcial. Fue otro triple de Calderón. El base vivió su mejor día en Londres. «Somos un equipo alucinante», confesó después. Y buena parte de culpa de lo que sucedió en la segunda parte, en la que no descansó, fue suya.

El camino que habían mostrado los titulares se ratificó con la entrada desde el banquillo de Llull, Reyes y San Emeterio. Ellos mantuvieron la intensidad defensiva y Calderón y Marc se encargaron de resolver una defensa que antes era un jeroglífico ininteligible. España, en realidad, jugó sus mejores minutos con dos bases, Calderón y Marc. El trabajo atrás del pívot y su capacidad para leer el juego terminaron por desquiciar a los rusos. Después de la agonía inicial, los últimos minutos fueron hasta cómodos (64-54, min 38). De la pesadilla de la primera parte se pasó a otro capítulo para recordar. Y eso que todavía queda lo mejor.


      
Ficha técnica:
       67 - España (9+11+26+21): Pau Gasol (16), Rudy Fernández (11), Navarro (4), Calderón (14) y Marc Gasol (11) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio, Llull (7) e Ibaka (2).
       59 - Rusia (12+19+15+13): Shved (2), Kaun (14), Khryapa (2), Ponkrashov (10) y Kirilenko (10)  -equipo inicial-, Mozgov (4), Fridzon (8), Antonov y Monya (9).
       Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Marcos Benito (BRA). Rudy Fernández fue eliminado por cinco personales en el minuto 37.
       Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.215 espectadores.

 

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