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sábado, 01 noviembre 2014
10:40
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La Razón

Columnistas

Prueba de madurez por Juan Antonio ORENGA

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l ¿Por qué se ha sufrido tanto en la primera parte?
–Lo que ha sucedido en la primera parte es la mejor prueba de que no nos dejamos perder contra Brasil. Cuando tenemos una pájara, tenemos una pájara. Así de sencillo. Y eso nos afecta a pesar del gran talento que hay en la Selección. Rusia hace una zona de ajustes con cambios constantes que nos ha hecho la vida imposible en los primeros veinte minutos. Al no meter de fuera, al cerrarse mucho sobre Pau y al no poder mover el balón con fluidez, los ataques posicionales eran una pesadilla. Tampoco podíamos correr y eso fue lo que nos dio la ventaja inicial en el partido de la primera fase. Aquel gran comienzo se basó en los contraataques y ayer nos fue imposible jugar rápido.

l ¿Cuál ha sido la clave en la segunda mitad?
–Marc ha sido capaz de generar mucho juego en la segunda parte porque era el lugar donde teníamos más ventaja. Con Marc estaba su «cuatro» y ahí teníamos que aprovecharlo, como hemos hecho. Hemos movido bien el balón y hemos encontrado bien el lado débil de la defensa. Además, ha aumentado la agresividad defensiva y hemos cogido la inercia necesaria para irnos arriba y no frenar. En los momentos más complicados hemos sabido mantener la cabeza muy fría y eso ha sido la mejor prueba de madurez del grupo. La fe que tienen nuestros jugadores es un valor del que muy pocos equipos pueden presumir. La labor de gente que ha salido del banquillo como Felipe, Llull y San Emeterio también ha sido fundamental.
 

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