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miércoles, 26 noviembre 2014
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La Razón

Noticias Londres 2012

El día después en la Villa

  • Londres recuperó una aparente normalidad. Los últimos 8.000 atletas abandonaron la sede olímpica

      Saúl Craviotto recibió la felicitación de varias colegas de la Policía Nacional por su segundo puesto en la final de K1 200

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LONDRES- Fue extraño pasear ayer por la Villa Olímpica. El silencio no era agradable. Al contrario, generaba cierto desasosiego. Porque al igual que pasa con el patio de un colegio, un sitio así no está concebido para estar vacío. Resultaba chocante ver aquel paraje desértico porque hacía apenas una horas los fans esperaban a los medallistas cámara en mano, los 6.200 periodistas acreditados soplaban cuando, por enésima vez, les hacían sacar el ordenador portátil para pasar el control de seguridad, y los coleccionistas de pins se acercaban incluso hasta a los policías para cambiar sus preciados tesoros.
Salir del metro sin colas –tiempo de espera agradable, en cierta manera, por los comentarios de los voluntarios– era lo único que no se echaba de menos. Aunque no había que cantar victoria porque las filas humanas volvían a formarse en todos aquellos establecimientos del Westfield que ayer daban la última oportunidad para hacerse con la mascota olímpica y otros muchos «souvenirs» con los que contentar a los familiares.
Los pocos atletas que se dejaban ver por las tiendas tenían, como todos, cara de sueño. Y eso era algo que se podía intuir a pesar de su intento por ocultarse bajo las gafas de sol. Complemento, por cierto, que ayer no hacía falta en Londres porque incluso el tiempo era como si hubiera querido esperar al fin de los Juegos para poder romper su tormenta. «Ha sido una noche muy larga», admitía Sebastián Fleischer, de 18 años, un windsurfista danés con los ojos que a duras penas podía mantener abiertos de camino al aeropuerto.
Heathrow, uno de los más transitados ya de por sí de Europa, habilitó ayer una «Terminal temporal» para acoger sin problemas a los 116.000 pasajeros que regresaban a sus casas. De éstos, alrededor de 8.000 eran atletas Para matar el tiempo de espera, muchos de ellos se dedicaron a escribir sus mejores recuerdos en papeles que luego colgaban a modo de hojas en un árbol artificial. No fueron pocos los que destacaron la ceremonia de clausura con su carga de pop británico.
El show fue seguido por 26,2 millones de británicos, algo menos que los 26,9 que se registraron en la gala de inauguración. Con todo, la BBC señaló ayer que los Juegos se habían convertido en el evento con más éxito de la televisión pública desde que se instaló el actual sistema de medición de audiencias. Las estadísticas muestran que 51,9 millones de personas vieron, al menos durante 15 minutos, alguna competición. Esto supone el 90 por ciento de la población británica. La página web de la cadena registró un récord de 55 millones de visitas de todo el mundo. No fue el único gran registro vinculado con los organizadores. El balance deportivo de los anfitriones ha sido un éxito rotundo, con 65 metales, 29 de ellos de oro, el mejor balance del último siglo, desde que en 1908 los británicos lograron 146 medallas. A nivel económico las cifras también reflejan el éxito de la cita olímpica. Según el alcalde de la ciudad, Boris Johnson, los Juegos han reportado un beneficio de 16.300 millones de euros.
Y el entusiasmo continúa porque los Juegos Paralímpicos, del 29 de agosto al 9 de septiembre, prometen ser los primeros de la historia en agotar las entradas. El comité organizador recalcó ayer que ya se han vendido más de 2,1 millones de tickets de los 2,5 millones puestos a la venta. Atenas vendió 850.000 en los Paralímpicos de 2004; Sydney, 1,2 millones en 2000; y, Pekín 1,8 millones en 2008. La cifra de Londres, por tanto, se ha de tener en cuenta. Al igual que pasó con la ceremonia de Danny Boyle, se mantiene el mismo secretismo con el show de apertura, aunque ayer se supo que Coldplay será uno de los grupos que subirá al escenario.

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