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viernes, 01 agosto 2014
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La Razón

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Adulterios de cine por Lluis Fernández

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Adulterios de cine
Adulterios de cine

Billy Wilder no tuvo que buscar muy lejos para escribir el guión de «El apartamento» (1965), la historia de un oficinista que le presta su casa al jefe para verse con su amante. Él y su mujer le prestaban la suya a Frank Sinatra y Marlene Dietrich para sus citas secretas. Lo mismo hacía George Cukor con Katharine Hepburn y Spencer Tracy, con su chaletito adjunto. Tanto Tracy como Sinatra eran católicos y el divorcio suponía un drama. Sinatra fue amante de Ava Gardner (en la imagen) durante años, hasta que pidió el divorcio para casarse con ella sin que decayese por ello su tumultuosa relación «extra» y «post» matrimonial. Por su parte, Ava Gardner huyó a España para rodar «Pandora y el holandés errante» y estuvo engañándole hasta que se divorciaron en 1957, principalmente con toreros: con Mario Cabré, «el error de una noche», y con Luis Miguel Dominguín, quien corrió a contarlo nada más finalizar el acto. Treinta años después, Michael Dou-glas, la gran estrella del cine de los años ochenta, estaba casado con Diandra, pero se interpuso Glenn Close, con quien mantuvo un tórrido romance durante el rodaje de «Atracción fatal». La actriz se divorció de su marido y él se adentró en una espiral adúltera que lo abocó a la adicción sexual, siguiendo los pasos de otro gran acumulador de orgasmos: Warren Beatty. Diandra le amenazó con el divorcio cuando se enteró de que también se lo montaba con Katheleen Turner, pero esperó hasta pillarlo en la cama con una amiga suya.

Cuando dominaban las grandes divas de Hollywood, más que enfermedad era vicio y se llamaba obsesión sexual. En las mujeres se conocía como ninfomanía. Su reina, dicho con todas la reservas, fue Marlene Dietrich. Le quitó la amante a Greta Garbo, Mercedes de Acosta, para chincharla, y mantuvo relaciones secretas con Yul Brynner durante años, mientras seguía casada con su marido, a quien leía las cartas de sus amantes: Gary Cooper, James Stewart, John Wayne y J. F. Kennedy.

El mismo Kennedy, que tuvo un «affaire» con Marilyn Monroe, según un informe secreto del FBI participó en orgías con otro de sus amantes, Frank Sinatra y el «rat-pack» al completo. Hasta su encuentro con Kennedy, Marilyn Monroe se abandonó completamente en los brazos de Yves Montand, casado con Simone Signoret. Tras su divorcio, volvió con Tony Curtis, estuvo con Dean Martin y Sammy Davis Jr. y trató de mantener su romance con JFK, gran amante y adúltero impenitente, casado con la sufridora en la Casa Blanca Jackie Kennedy, liándose con su hermano Bob Kennedy (arriba junto a Marilyn Monroe que, después del magnicidio, mantuvo una relación prohibida con su cuñada Jackie. Por eso, siempre se dijo que Hollywood era como una gran familia.
 

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