jueves, 23 mayo 2013
21:37
Actualizado a las 

La Razón

Religión

Una afabilidad acompañada de una mirada sincera por Padre Luis de LEZAMA

Arrastre los portlets debajo de este mensaje para anidarlos.
Arrastre los portlets debajo de este mensaje para anidarlos.
Los recuerdos de la JMJ
Los recuerdos de la JMJ

El primer encuentro con Benedicto XVI fue hace seis años. Cuando el cardenal Antonio María Rouco Varela me nombró párroco de Santa María La Blanca fui con un pequeño grupo a Roma y tuve una audiencia con el Santo Padre. En aquel encuentro percibí por primera vez la personalidad de Benedicto. Yo estaba muy consternado por la diferencia, puesto que he seguido a Juan Pablo II a lo largo de su vida. Pero cuando servimos en la Nunciatura de Madrid durante la JMJ sus comidas y le acompañamos durante su estancia con los muchachos de la Fundación Grupo Lezama, percibí más de cerca lo que es Benedicto XVI. Me impresionó su afabilidad no exenta de una mirada penetrante, sincera. Las pocas palabras que pude cruzar con él, cuando el Nuncio me pidió que contara cómo había creado mi fundación, y por qué estábamos allí, cocinando y sirviéndole, le resultó interesante. Me dijo: «Don Luis, ánimo, es una gran obra». Era una forma de hablar que ojalá la tengan muchas veces los sacerdotes con sus obispos. El hecho de ver al Papa, al sucesor de Pedro, compartiendo el hambre y la sed, la preocupación y el cansancio, fue muy importante. En la Iglesia nos faltan afectos del párroco a sus feligreses, afectos de los obispos a sus sacerdotes...

Padre Luis de LEZAMA
Sirvió las comidas del Papa

Vídeos

  • 1