Uso de cookies

[x]
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el anáisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
Ofrecido por:
Iberdrola
viernes, 25 abril 2014
10:12
Actualizado a las 

La Razón

Religión

Antonio Cañizares: «Los jóvenes nadan a contracorriente hay que ayudarlos»

  • «La Jornada Mundial de la Juventud de Madrid fue la muestra del vigor de una Iglesia que mira al futuro»

Arrastre los portlets debajo de este mensaje para anidarlos.
Arrastre los portlets debajo de este mensaje para anidarlos.

MADRID- Benedicto XVI bajó la escalinata cuando apenas pasaban cinco minutos de las doce de la mañana. A los pies del avión, le esperaban Don Juan Carlos y Doña Sofía. En todo Madrid,  una riada de jóvenes que querían compartir con él sus vacaciones. En aquel vuelo directo desde Roma también viajaba el cardenal Antonio Cañizares, que vivió a su lado esos cuatro intensos días en los que Madrid se convirtió en la capital de la juventud.  Hace un año. Justo hoy.

–¿Qué imagen se le viene a la cabeza cuando trae al presente la JMJ?
–Fueron unos días llenos de espíritu, un acontecimiento eclesial en el que se celebró la alegría de ser cristiano, en el que se vio una Iglesia verdaderamente joven, con jóvenes que quieren ser Iglesia, que se sienten Iglesia, enteramente unidos al Papa y a lo que les decía. En definitiva, una Iglesia llena de esperanza. Aquellas jornadas fueron realmente inolvidables. No sólo la jornada en sí misma, sino los días que precedieron en todas las diócesis españolas. Fue la muestra del vigor de una Iglesia que mira al futuro.

–Hay quien se limita a sentenciar que la JMJ fue una «exhibición de músculo»  de la Iglesia que se desvanece luego en el día a día.
–Esos jóvenes trabajan en la Iglesia durante todo el año y eso se nota. Lo que ocurre es que viven en un ambiente muy contrario y están nadando contracorriente. Nos están pidiendo a todos que los ayudemos a que aquello que vivieron con tanta intensidad vaya reposando, sedimentando y traduciendo en una vida cada vez más fuerte.

–Pero eso es harto complicado teniendo en cuenta que sus coetáneos no viven en esa línea...
–Los jóvenes son como aquellos a los que se refiere el Evangelio que «andaban como ovejas sin pastor». Por eso,  hay que acompañarlos, confiar plenamente en ellos. No hay que echarles en cara sus defectos. Al contrario, hay que darles la mano y decirles: «¡Adelante! Vamos a caminar juntos». Y eso pasa por presentarles a quien verdaderamente les importa, que es Jesucristo. Todos los jóvenes, si se les habla de Cristo, se sienten fascinados por Él, porque descubren que en Él encuentran la respuesta a la urgencia de ser felices, de encontrar esperanza y razones para vivir en este mundo y esta crisis que a ellos tanto les está afectando, por ejemplo, en la falta de trabajo.

–Los sociólogos dicen que la JMJ ha servido para borrar las etiquetas de «raros» a los jóvenes católicos . ¿Lo corrobora?
–Nos han dado una lección muy grande: son jóvenes de nuestra época, no están anclados en el pasado. Son como los demás, pero viven con un pensamiento distinto, unos sentimientos distintos, una conducta diferente... Si echamos la vista atrás, el momento más impresionante de toda la JMJ fue la adoración eucarística en la vigilia de Cuatro Vientos. Es lo que más valoran y recuerdan. Este hecho no los saca del mundo, sino que les hace estar más cercanos a sus amigos, a las inquietudes que están viviendo... Pero desde el Evangelio y desde Jesucristo.

–¿Demostraron que es mejor vivir con alegría que «indignados»?
–Y sintiéndose además muy libres, asentándose en la verdad, que es esa verdad de Jesucristo, del amor, el servicio... Hay que ver cómo estaban esos días ayudándose unos a otros, con esa disponibilidad y solidaridad que mostraron los voluntarios. ¡Con cuántas horas y con cuánto sacrificio lo sacaron adelante!

–Un año después, ¿se notan ya los frutos de la JMJ?
–Está notándose en los movimientos, en las parroquias... En jóvenes que se acercan planteándose su vocación y su futuro, para vivirlo en el matrimonio de una manera verdaderamente modélica; para otros, bien en la vida consagrada, como sacerdotes, misioneros o voluntarios para acciones sociales y caritativas en estos momentos tan delicados.

–¿Qué poso ha dejado en la Santa Sede la JMJ de Madrid?
- En Roma no se ve a la JMJ como un episodio folclórico y separado de la vida, sino una cadena ininterrumpida que cada tres años se va celebrando y que está dando fortaleza y ánimos a la Iglesia. El Santo Padre se sintió arropado en Madrid y recuerda con cariño esa Jornada que vivió en España, esperanzado con este instrumento que Dios suscitó en tiempo de Juan Pablo II para llegar a los jóvenes y decirles: «Levántate, ponte en camino».

–En octubre se abrirá el Año de la Fe. ¿Qué papel tendrán los jóvenes?
–Los jóvenes han de ser los primeros evangelizadores de los jóvenes y lo están siendo ya, mostrándoles en lo cotidiano una manera nueva de vivir alegre y esperanzada. Tenemos que ayudarlos a que tengan un papel más activo dentro de la Iglesia, constructores de esa Iglesia que hemos de edificar entre todos.

–En un país con una crisis que parece enquistarse, ¿cómo ayudar a los  jóvenes que han perdido la ilusión porque no tienen trabajo?
–Hay que ayudarlos desde una educación que sabe sobreponerse a todo esto, educándolos en el esfuerzo y en la austeridad, para que vean que la persona está por encima de las situaciones económicas que se viven, que el hombre es capaz de sobreponerse. Esta tarea debemos llevarla a cabo con ellos, siendo ellos los protagonistas para construir juntos un futuro nuevo y una sociedad verdaderamente nueva.

-En el debate que protagonizó con José Luis Rodríguez Zapatero en Ávila, insistió precisamente en la necesidad de que estos jóvenes sean "soñadores"....
-La palabra "soñadores" no hay que entenderla como utópicos facilones, sino en el sentido de tener una esperanza, hay una meta que podemos alcanzar todos unidos. Ciertamente, hay que ser soñadores.


Caso Vatileaks: «Un proceso inacabado»
El pasado lunes, el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, presentaba ante los medios el resultado de la investigación del «caso Vatileaks», que llevará a juicio al ayudante de cámara del Papa y a un informático del Vaticano acusados del robo de documentos secretos de Benedicto XVI. «Es un proceso inacabado, como dijo el padre Lombardi. Hay que esperar a que ese proceso verifique todavía más puntos», asegura el cardenal Cañizares, que a renglón seguido considera que «ciertamente la Iglesia demuestra una ejemplaridad al afrontar este asunto que debemos tener presente. No obstante, creo que hemos de buscar la clarificación total y la purificación de todo lo que sea innecesario».


«Nadie puede excluir a nadie»
El pasado 28 de junio, el cardenal Antonio Cañizares y el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero protagonizaron el que se bautizó como «Debate del año», organizado por la Universidad Católica de Ávila y el diario LA RAZÓN. «Mereció la pena. Estos encuentros son muy valiosos para nuestra sociedad, para construirla entre todos. Nadie puede excluir a nadie y puso sobre la mesa que es posible un diálogo entre todos, cada uno desde su propia identidad. Se muestra efectivamente cómo hay una búsqueda común, que es la búsqueda del hombre, que llegue a su verdadera realidad, la necesidad de encontrar caminos para que esta Europa en la que vivimos se siga asentando sobre las raíces que la sustentan, que no son otras que las raíces cristianas. Lo dijo el propio José Luis Rodríguez Zapatero».

Vídeos

  • 1
  • 1

    ENCUESTA