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viernes, 24 octubre 2014
20:03
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La Razón

C. Valenciana

La música Buñol y su «Mano a Mano»

  • «Los Litros» y «Los Feos» se dan cita en el concierto más importante del año

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Las bandas de «La Artística» y «La Armónica» de Buñol durante la celebración del concierto del «mano a mano».
Las bandas de «La Artística» y «La Armónica» de Buñol durante la celebración del concierto del «mano a mano».

VALENCIA- La música volvió a ser anoche la protagonista indiscutible de las fiestas buñolenses. Más allá de lo que muchos piensan, no solo de tomates vive el pueblo. «La Artística» y «La Armónica de Buñol», o más bien, «los Feos» y «los Litros» volvieron a demostrar ayer que, musicalmente hablando, las bandas de Buñol están a la cabeza.
El escenario del auditorio de San Luis se quedó pequeño ante los cientos de sillas, atriles, instrumentos y partituras que inundaron sus inmediaciones. Es lo que sucede cuando bandas de más de 180 músicos se disponen a hacer lo que mejor saben: tocar, interpretar o deleitar, como prefieran definirlo. 
No mucho más espacio había en las 2.600 localidades de las que dispone el auditorio. El pueblo entero se volvió a volcar con sus bandas para demostrar que la rivalidad sigue viva. Músicos de los municipios vecinos, expertos musicales del panorama valenciano, compositores de reconocido prestigio nacional e internacional e, incluso, público suizo, estuvieron presentes en un concierto único que volvió a superar todas las expectativas.
El estreno mundial de la tercera sinfonía de Thomas Trachsel, «Die Apocaliptische» abrió este año el  «mano a mano» bajo la batuta de Henrie Adams y la interpretación, sublime, de los músicos de «los feos». Fue entonces cuando se pudo comprobar que el recién obtenido primer premio en el Certamen Internacional Ciudad de Valencia no fue fruto de la casualidad, sino del trabajo bien hecho.
Ni siquiera el gentío que se aglomeraba en el paseo de San Luis consiguió empequeñecer la sonoridad, afinación y majestuosidad de la única obra que llevaron al atril.
Pero no les hacía falta otra. Traschsel les compuso la obra que mejor los define en estos momentos y allí estuvieron ellos, transmitiendo al público los cambios de ritmo, las alegrías y las tristezas de una sociedad que ha sufrido una notable pérdida entre sus filas en el último mes, pero que ha sabido reponerse y volver a dominar en el panorama bandístico valenciano. Los aplausos anoche llovieron también del cielo para «los feos».
El «litro» y sus 185 músicos fueron los encargados de cerrar el programa con «Dyonisiaque» de Schimitt, la «Sinfonía nº 2» de Mahler, «Allegro Maestoso» y «Concertante para saxo tenor y banda» de J. Santandreu y «El Mono» de Victoriano Valencia. Un repertorio variado, ágil y dinámico que contrastó con la uniformidad de «los feos» y en el que lo que primó, por encima de todo, fue el reconocimiento a sus propios músicos. A los que nacieron en sus filas y han alcanzado sus metas en las más importantes formaciones bandísticas de nuestro país. Las composiciones y solos de Santandreu fueron el mejor ejemplo de ello. 
La comodidad y disfrute de los músicos, intregrados en los paisajes  que fueron describiendo a través de las notas, silenciaron durante poco más de una hora a unos socios entregados que disfrutaron como nunca de su banda.  Al fin, tras los últimos compases, los aplausos fueron los que se apoderaron del ambiente. No iban dirigidos a ninguna de las dos bandas, iban para todos sus músicos.

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