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jueves, 31 julio 2014
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La Razón

C. Valenciana

«Es más peligroso no someterse a la cirugía bariátrica que pasar por quirófano»

  • Nueve de cada diez obesos que se someten a un «by pass», dejan de ser mórbidos

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Las intervenciones de este tipo son cada vez más seguras
Las intervenciones de este tipo son cada vez más seguras

Valencia- La mayoría de los obesos lo llevan siendo toda su vida. Fueron bebés regordetes, niños robustos, adolescentes gordos y adultos obesos. Años de calvario unidos inevitablemente a las dietas y una discriminación social que les deja huella. Se trata de personas que lo han intentado todo para curarse, porque la obesidad es una enfermedad.

«La gente cree que son obesos porque se lo han buscado, se les echa en cara que son los únicos culpables de lo que les ocurre, pero se trata de enfermos que han perdido el control». El doctor Segundo Gómez Abril, del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del hospital Peset de Valencia pone los puntos sobre las íes en la que se conoce como la pandemia del siglo XXI en los países industrializados.

Un problema que no parece tener solución a corto plazo, pero que gracias a la ciencia ofrece a los pacientes una mejor calidad de vida que hace apenas unos años. Y es que la cirugía bariátrica gana adeptos día a día. Se trata, según los expertos, de la única intervención definitiva, pues, según explica Gómez Abril, «el balón intragástrico no ha probado su eficacia a largo plazo, y una vez se quita, el paciente, con el tiempo, recupera su peso original».

Tiempo de espera y reeducación
El Peset realiza en la actualidad un 55 por ciento más de intervenciones de este tipo que hace dos años. De hecho, en ese período,  pasó de realizar unas veinte operaciones al año a intervenir a 45 pacientes en 2011.

El «by-pass» gástrico laparoscópico es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva  «con excelentes resultados» y «muy segura». Porque  las complicaciones postquirúrgicas, incluido el riesgo vital, son una de las mayores preocupaciones cuando un paciente obeso mórbido es intervenido, y más después de que hace unos años fallecieran varios pacientes en apenas unos meses. Sin embargo, en el Peset no han tenido mortalidad en ningún paciente intervenido de «by-pass gástrico laparoscópico» y la morbilidad postoperatoria se ha ido reduciendo. «De hecho, es diez veces más seguro operarse, que no pasar por quirófano, pues  la obesidad conlleva problemas severos de salud, como los cardiovasculares o la diabetes». 

Gómez Abril no olvida hacer un llamamiento al sentido común. «Se ha perdido la dieta mediterránea y a raíz de ahí viene todo eso. Hay que reeducarse y recuperar los hábitos saludables».

Gracias a la coordinación con el Servicio de Endocrinología, han logrado un «importante descenso» del tiempo de espera quirúrgica para este tipo de pacientes, que en seis años se ha reducido en un 80 por ciento. Así, hasta el primer semestre de 2009, la espera quirúrgica (desde la elaboración del juicio preoperatorio hasta la intervención) se situaba por encima de los 18 meses. En la actualidad, la espera promedio es inferior a cinco meses.

Por todo ello, el centro se considera capacitado para solicitar la acreditación como Centro de Excelencia en Cirugía Bariátrica por el European Accreditation Council for Bariatric Surgery (EAC-BS). Un reconocimiento que «tanta ilusión le hacía» al recientemente fallecido jefe de servicio, el doctor Manuel Martínez Abad, que junto con su colega Fernando Delgado, «han sido los responsables del éxito de este departamento».


Riesgos y calidad de vida
La obesidad mórbida se asocia a múltiples patologías como la hipertensión arterial, diabetes, síndrome de apnea obstructiva del sueño, dislipemia o aumento del riesgo para desarrollar diversos cánceres. Por todo ello supone una importantísima repercusión en la esperanza de vida de estos pacientes.  Se considera obesidad mórbida cuando el Índice de Masa Corporal (el resultado de dividir los kilos por la altura en metros al cuadrado) es superior a 40.


EN CIFRAS
- La intervención de obesidad es satisfactoria si se consigue una pérdida superior al 50 por ciento del exceso de peso en, al menos, el 75 por ciento de los pacientes.
- Tras la operación, nueve de cada diez  pacientes han dejado de tener obesidad mórbida y más de la mitad no presenta ningún grado de obesidad.
- A los dos años, ya han perdido un 77 por ciento del peso que les sobra y su índice de masa corporal ha pasado de una media de 47,1 a 29,8 (entre 25 y  30 se considera que hay sobrepeso).

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