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    OPINIÓN

    Alfonso Ussía

    RDyO

Ofrecido por:
Iberdrola
lunes, 22 diciembre 2014
23:58
Actualizado a las 

La Razón

OPINIÓN: Barras

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Murcia tiene fama de buen comer y mejor tapear en sus numerosos restaurantes, tabernas y bares. Se trata de una fama que, tal vez, alguna vez fue merecida, hoy no lo es tanto. Por varias razones, la primera porque la calidad, aunque no falta en contados lugares, no siempre es buena, pese al aumento de la cantidad. La segunda, naturalmente, es el precio, a veces simplemente intolerable, y menos en una situación de crisis casi extrema como la que vivimos ahora. La hostelería murciana es una de las más caras y no siempre de las de mayor profesionalidad.
Es cierto que muchos locales, veteranos o nuevos, hacen esfuerzos, por ejemplo en el socorrido menú del día, que no suben desde hace años o incluso se han abaratado, a veces incluyendo en el precio hasta el café. Pero fuera de esa gastronomía de urgencia si valoramos (hagamos la traducción en pesetas quienes todavía tenemos memoria de esa moneda) lo que cuesta una tapita (en Murcia las tapas son tapitas) con caña, no digamos ya si pedimos un vino medio decente o, lo que hasta hace unos años era la bebida más popular de los pobres, el vino con gaseosa, por el que en algún local del centro de Murcia llegan a cobrar por una copa ¡hasta 4.5 euros!, naturalmente con vino peleón.
La crisis ha hecho que algunos quieran imitar la costumbre de Andalucía oriental (Granada y Almería sobre todo, pero también parte de Málaga y, al otro lado del Estrecho, Ceuta y Melilla) de acompañar la caña con una tapa gratis ¡y que variedad, tamaño y riqueza de las tapas…), con lo que con tres cañas (es decir, por 4.5 euros, has cenado en esos lugares). Pero esa «imitatio» ni se acerca al original en precio, calidad o cantidad.
Hay, naturalmente, excepciones. En Murcia capital existe tal vez una docena de buenos lugares donde te atienden con profesionalidad, sin derramarte la cerveza encima ni insultarte ni decirte, si vas con poco apetito, eso de «se vais a quedar cortos».
A esas barras excelentes desde nuestro parecer, más que a la mesa y mantel, vamos a dedicar esta sección que inaugurábamos el pasado domingo con «El Vinagrero» de La Unión. No será una crítica gastronómica al uso, sino más bien una crónica en la que se tendrán en cuenta el ambiente, la clientela y otros aspectos, además, claro, de lo comido y bebido. Buen apetito y mejor ánimo.

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