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domingo, 23 noviembre 2014
04:13
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La Razón

Cataluña

OPINIÓN: San Pablo en el Areópago de Atenas

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Durante el pasado mes de mayo celebramos en Barcelona una de las sesiones del llamado «Atrio de los Gentiles», una propuesta de diálogo y de acercamiento a la cultura actual que el Papa propuso a toda la Iglesia y que ha asumido y realiza el Pontificio Consejo de la Cultura, dirigido por el cardenal Gianfranco Ravasi. Si insisto en aquella celebración es para recordar las enseñanzas que de ella debiéramos extraer y para referirme también a las indicaciones que el mismo cardenal Ravasi nos ha dejado en unas declaraciones que hizo sobre dicho evento. Los acontecimientos de la actualidad se producen con tal rapidez que es muy fácil olvidar los hechos pasados, incluso los más recientes, y también su mensaje.
Como experto en el conocimiento de la Biblia, el cardenal Ravasi ha hallado el espíritu del Atrio de los Gentiles en una página del Nuevo Testamento: cuando san Pablo es conducido a hablar en el Areópago de Atenas, hecho que se narra en el capítulo 17 del libro de los Hechos de los Apóstoles.
Pablo, en Atenas, conversaba con algunos filósofos epicúreos y estoicos. Algunos, no muy amables con él, se preguntaban: «¿Qué querrá decir este charlatán?». Y otros decían: «Parece un predicador de divinidades extranjeras». «Hablaban así –afirma la Biblia– porque Pablo les anunciaba a Jesús y la resurrección. Entonces se lo llevaron al Areópago de Atenas diciéndole: «¿Podríamos saber en qué consiste esta nueva doctrina que tú enseñas?».
Esta es la página bíblica que, según el cardenal Ravasi, inspira esta iniciativa de diálogo con la cultura de hoy. Y por ello ha dicho que «si imaginamos a san Pablo en el Areópago de Atenas hablando a un grupo de griegos y utilizando un lenguaje que pueda ser entendido, lo veremos hablando del poeta Arat, del filósofo Cleante… Por lo tanto, también hoy día tenemos que lograr que el anuncio cristiano use un lenguaje que sea comprensible incluso para los que no creen, para que puedan interrogarse sobre el significado de la vida, del ser y la existencia».
El Atrio de los Gentiles es sobre todo un espacio de encuentro y de diálogo entre voces diferentes y entre visiones del mundo diversas, profundizando sobre un tema determinado de interés común. Siempre, sin embargo, centrado en el hombre y en las expresiones de su humanidad. Este es el terreno común de encuentro y de diálogo. En el caso de Barcelona, en sintonía con la tradición artística catalana, fue el tema de la belleza como esfuerzo creador del hombre y posible camino hacia la experiencia de la trascendencia.
Nos equivocaríamos si pensáramos que con una celebración del Atrio de los Gentiles, en unos días y lugares determinados, tal compromiso ya está resuelto y que, como si dijéramos, ya lo hemos acabado. Este espacio de encuentro es sobre todo una actitud, un estilo de comportamiento, una especial sensibilidad con unos valores que son universales y que casi forman parte de la naturaleza humana, de la dignidad de la persona y también de la búsqueda humana de todos los tiempos. El Atrio de los Gentiles es sobre todo un compromiso permanente porque quiere inspirar un estilo de ser cristiano en nuestro tiempo. Un estilo marcado por la capacidad de construir puentes y de dialogar -con el deseo también de aprender- con todos aquellos que se preocupen y se comprometan en favor de la causa del hombre y de su sentido. Y, según esto, el Atrio de los Gentiles nunca se acaba.

Lluís Martínez Sistach
Cardenal Arzobispo de Barcelona

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