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    Alfonso Ussía

    OPINIÓN

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lunes, 21 abril 2014
04:02
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La Razón

Duelo al sol: Entrevista

Verónica Forqué: «Eres más dueño de tu vida de lo que piensas»

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Verónica Forqué
Verónica Forqué Alberto R. Roldán

Si alguien se pregunta qué ha hecho ella para merecer cuatro premios Goya, no tiene más que repasar su filmografía. Nieta, hija y esposa de artistas, su vida tenía un único camino: ser una de nuestras mejores actrices. Lo que ocurrió en medio se lo ganó a pulso: «chica Almodóvar», «chica Colomo», «chica Pereira» y muchas series en el cuerpo y horas de teatro como el actual «Shirley Valentine» que, tras un año de gira, alumbra la cartelera madrileña en el Teatro Maravillas. No es como todo el mundo se la imagina. Es más empática y asertiva. Una mujer, y, por ende, una actriz, en su pleno eje.

-Mes de agosto, y llega a la capital su obra escrita por Willy Russell.
-Sí, después de un año rodando por España. Estrenamos en mayo del año pasado y hemos hecho 105 funciones para llegar a Madrid con la obra muy vivida.

-¿Madrid es una plaza complicada?
-Sí, siempre da mucho más miedo porque viene tu madre a verte.

-¡Ay, las madres!
-Su opinión es de las que más cuenta. Pero también vienen los compañeros. Además, es complicado porque es una ciudad donde hay muchos teatros, muchas compañías haciendo cosas muy buenas.Y siempre te queda la cosa de «¿querrán venir a vernos?». Será lo que Dios quiera, que es lo que pasa siempre.

-En apariencia, Shirley es una mujer igual que nosotras con un sueño: tomar el sol.
-Vive en Liverpool, siempre nublado, y ella quiere ver el sol, que representa la libertad, el calor, el amor... ¡Toda una metáfora!

-Además de la cuarta pared, está la de su cocina, testigo de sus confesiones.
-Es la que nunca le lleva la contraria, ni la maltrata. Cuando descubre que hay público sentado es cuando se arranca a confesarse.

-Y, siendo de Liverpool, ¿qué le puede decir a una mujer española?
-Es extrapolable porque es un arquetipo. De ahí la acogida que ha tenido. Está muy bien escrita y llega al corazón de todas las personas, aunque no sean aficionados al teatro. Ése es el tipo de obras que me interesan.

-Y eso que estuvo a punto de negarse...
-¡Es que es duro aceptar un papel tú sola! La Sardá me dijo: «Si nunca has hecho uno, verás que tiene muchas ventajas. ¡Sólo querrás hacer monólogos!». No creo que sea así. Además, no lo es puramente, porque hago otros personajes,  aunque interpretados por la misma actriz.

-¿Llegó a ver a Esperanza Roy cuando ella fue Shirley Valentine?
-No. Ojalá hubiera podido. Yo soy partidaria de recoger todas las influencias, todo el material, y luego tamizarlo. Cada actriz hace su personaje, pero el camino de la otra te ayuda a recorrer el tuyo. Me fui a Londres a ver a una actriz india que estaba representándolo. Lo que ella hacía era magnífico, pero no tenía nada que ver con lo que yo intento.

-Shirley da una lección vital: la vida permite giros y los estáticos solemos ser nosotros.
-La función habla de que uno puede cambiar su vida. Eres más dueño de lo que piensas.

-Y además tiene su puntito militante.
-¡Tiene su puntazo! Es muy feminista.

-¿Cuántas Shirley hemos conocido en nuestra vida?
-Miles. Tú, yo... Todas tenemos algo de ella.

-Antes de salir a escena, ¿hace algo particular? Nuria Espert hacía sudokus.
-Antes de salir a escena tengo mi batería de ejercicios de respiración, cánticos, rezos, y me vacío de todo para que el escenario se convierta en un lugar sagrado.

-Hay escenarios que tienen feng shui y otros que no...
-Algunos te transportan desde el primer momento; en otros te cuesta mucho esfuerzo.

-Además, practica meditación.
-Sí, desde hace treinta años.

-¿Y lo mantiene?
-¡Soy bastante espartana e intento mantener mis rutinas!

-Es una gran lectora de maestros espirituales, como Maharshi, Yogananda y Sai Baba.
-¡Los leo a todos! Hay muchos maestros... Jesús el primero.

-Hablaba con Emilio Gutiérrez Caba sobre la subida del IVA en el teatro.
-Está indignadísimo, como yo y como mi productor...

-¿Será un otoño complicado?
-Sí, pero mi productor ya ha dicho que no gravará esa carga sobre el espectador.

-Sigue las andanzas tecnológicas y económicas del invierno.
-La prima de riesgo me tiene podrida, pero la tecnología intento seguirla: «el Curiosity» me interesa, también lo que hacen en el CERN; el capitalismo salvaje que nos ha llevado a la decadencia y la corrupción me deja fatal...

-El teatro es...
-Un amante que no te dejará nunca, como me decía mi madre, y ahora lo entiendo.

-Antes de despedirnos, ¿qué significó doblar a Shelley Duval en «El resplandor»?
-Fue una experiencia divertida. Kubrick me eligió porque mi timbre es muy parecido al de ella. Y aunque prefiero las películas en versión original, me llamaron y lo hice lo mejor que supe.


Este año no hay maletas ni vacaciones. Estaré en el Maravillas esperando un rayo de sol mediterráneo, como la protagonista que he encarnado: Shirley Valentine.

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