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sábado, 25 octubre 2014
17:59
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La Razón

América del Norte

Romney y su baza como empresario de éxito por César Vidal

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Los republicanos le presentan como un  ejemplo por su brillante pasado empresarial
Los republicanos le presentan como un ejemplo por su brillante pasado empresarial Ap

El 27 de este mes, la ciudad floridense de Tampa será el escenario de la gran convención del partido republicano.  Las razones para la elección resultan más que obvias. En primer lugar, el estado de la Florida resulta esencial para las presidenciales y, de momento, no parece que los republicanos puedan contar con habérselo arrebatado a Obama.  En segundo lugar, la presencia hispana en este estado sureño es verdaderamente paradigmática, tanto que a nadie ha sorprendido que la persona que va a presentar el discurso de aceptación de Romney sea el senador floridense Marcos Rubio.  Para convertir a Romney en un candidato atractivo, las cabezas pensantes del partido republicano han decidido un cambio de estrategia que podría calificarse de verdaderamente espectacular. En lugar de centrarse en su faceta más personal, intentando, como suele ser habitual, establecer empatía con el electorado, han decidido subrayar el pasado empresarial de Romney.  Hasta ahora, millones de votantes parecen mostrarse escurridizos a la hora de brindar su apoyo a Romney y, según una encuesta del «Washington Post» y «ABC News» de hace unos días, en estos momentos le están concediendo tan sólo un respaldo del 40 por ciento, uno de los más bajos en el último año.  Para obtener el apoyo necesario, la nueva estrategia republicana pretende enfatizar el hecho de que Romney puede ser más o menos carismático, pero, sin ningún género de dudas, es el único de los candidatos que puede solucionar sus problemas económicos dado sus precedentes de empresario brillante.  El mismo lema de la convención –«A Better Future», un futuro mejor, que fue anunciado el pasado viernes– va en esa dirección. Russ Schriefer, uno de los asesores principales de la campaña, ha insistido precisamente en que durante los cuatro días de la convención quedará de manifiesto cómo y por qué Obama ha fracasado y por qué Romney lo puede hacer mucho mejor en el terreno económico. No sorprende que partiendo de esa visión, buena parte de los discursos de la convención vayan a girar en torno a la manera en que Romney puede crear empleo y disminuir la deuda pública.  En una jugada de propaganda electoral no exenta de brillantez, los republicanos han previsto que tomen la palabra ciudadanos anónimos y no relacionados con la política. Al igual que sucede habitualmente en los cultos de las iglesias evangélicas de Estados Unidos, estos individuos tomarán la palabra para dar testimonio público, si bien no de cómo Cristo ha cambiado sus vidas sino de la manera en que la capacidad económica del candidato republicano lo ha conseguido. En ese respaldo a las tesis de la competencia económica de Romney estarán incluidos atletas olímpicos, que informarán de su habilidad en la gestión de los Juegos Olímpicos de invierno del año 2002, pero también pequeños y medianos empresarios que relatarán cómo los principios de la libre empresa defendidos por el candidato republicano han salvado sus negocios en una época de crisis. De esta manera, frente a la táctica del Partido Demócrata, que pretende presentar a Romney como un millonario entregado a defender a los privilegiados, los republicanos lo enarbolarán como el ejemplo digno de confianza porque tiene experiencia a la hora de enfrentarse con difíciles desafíos económicos. 

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