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viernes, 28 noviembre 2014
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La Razón

Madrid

Multitudinario adiós (privado) de El Escorial

  • Centenares de fieles desbordan la capilla en el funeral, con acceso restringido, de la vidente de El Escorial

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Tres décadas esperó Amparo Cuevas para ver realizada la petición que presuntamente le hizo la Virgen en 1981 de construir una capilla en Prado Nuevo. Su funeral ha estrenado el templo
Tres décadas esperó Amparo Cuevas para ver realizada la petición que presuntamente le hizo la Virgen en 1981 de construir una capilla en Prado Nuevo. Su funeral ha estrenado el templo J. Fdez.-Largo

MADRID- Con el adiós a Luz Amparo Cuevas se cumplió ayer precisamente la petición que la vidente de El Escorial aseguró que le hizo la Virgen en la finca Prado Nuevo hace 31 años. El 14 de junio de 1981, mientras trabajaba en el huerto, Cuevas se acercó a beber agua a la fuente junto a un fresno y allí la encontraron, en trance, repitiendo las palabras marianas que pedían un templo en honor a la Pasión de Cristo. Desde entonces, miles de peregrinos han acudido hasta el lugar para presenciar las apariciones que, hasta en 376 ocasiones, presuntamente vivió Amparo hasta 2002.
Después llegó la confianza de la Iglesia –que de momento no ha confirmado el «caracter sobrenatural» de las visiones de Cuevas– para que se rindiera culto a la Virgen en la finca y se crearan varias asociaciones benéficas que, entre otras obras de caridad, gestionan asilos para ancianos. El último logro de la vidente de El Escorial fue conseguir la autorización del cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y del Ayuntamiento de El Escorial para cumplir con la petición mariana y construir el templo de la Virgen de los Dolores.
Sin embargo, Amparo no vivió lo suficiente para verlo inaugurado y ha sido su funeral la triste ocasión para estrenar la capilla. E incluso así, la expectación ha sido tan grande que no se ha podido abrir para acoger a los centenares de fieles que ayer acudieron a despedirse de la vidente en una multitudinaria misa a la que no se ha permitido el paso a nadie ajeno a la congregación, especialmente a los medios de comunicación y a los numerosos detractores de la obra de Amparo que también acudieron hasta El Escorial.
Acompañado por los fieles, que acudieron armados con paraguas para combatir el intenso calor y con sillas plegables para presenciar la ceremonia, el féretro desfiló por delante del fresno donde Cuevas tuvo su primera visión y ante el que se rezó una oración, antes de que fuese depositado frente a la capilla, en un terreno anexo a la finca de Prado Nuevo. Allí se celebró una misa funeral, acompañada por los cánticos de los devotos y se repartió la Eucaristía.

La incógnita: la tumba de la vidente
Juan Carlos Bueno, presidente de la Asociación de Víctimas de las Apariciones de El Escorial, presentó ayer una denuncia ante la Guardia Civil en la que advertía de la posibilidad de que el cuerpo de la vidente fuese enterrado en Prado Nuevo. Por su parte, Pedro Besari, portavoz de la congregación Virgen de los Dolores, indicó a LA RAZÓN que la decisión sobre el entierro corresponde a la familia, si bien no confirmó si tendría lugar en El Escorial o en la localidad natal de Cuevas –Pesebre, en Albacete–. «El lugar se hará público porque, como otras personas que han muerto en olor de santidad, los fieles querrán visitar la tumba», aseguró.

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