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jueves, 27 noviembre 2014
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La Razón

Política

Cataluña pedirá un anticipo al Gobierno para evitar el colapso

  • Busca recursos para poder pagar los conciertos con hospitales

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Artur Mas, durante la celebración de la Diada del año pasado
Artur Mas, durante la celebración de la Diada del año pasado Efe

BARCELONA- La vicepresidenta del gobierno de la Generalitat, Joana Ortega, anunció que el día 28 de agosto el gobierno catalán aprobará en la reunión ordinaria del ejecutivo la solicitud la ayuda del Fondo de Liquidez Autonómica. En otras palabras, que la Generalitat recurrirá al socorro del Estado para hacer frente a sus compromisos de deuda y los bonos patrióticos.
Sin embargo, fuentes de la Generalitat aseguran que con esto no será suficiente porque tiene compromisos perentorios de pagos a los que no puede hacer frente. Por eso, no se descarta que el Gobierno catalán solicite a Rajoy un anticipo que le permita tener recursos de forma inminente. Las fuentes consultadas no ocultan que la Generalitat está en una situación de colapso, lo que aconseja sensatez en los movimientos políticos porque hoy por hoy los recursos solamente pueden venir del ejecutivo de Rajoy.  La Generalitat todavía no ha pagado, por ejemplo, a los centros sociales ni a los hospitales las facturas correspondientes al mes de julio. Si no hay fondos es posible que agosto se convierta en el segundo mes pendiente y aumentaría la tensión social. Por eso, el Gobierno autonómico está manteniendo una línea caliente con el ministro Montoro con el objetivo de conseguir estos recursos de forma inmediata sin tener que esperar a los recursos que provendrían del Fondo de Liquidez Autonómica que sería destinado a pagar los intereses y el capital prestado por los bancos.
Otras fuentes autonómicas no descartan que si la Generalitat no recibe estos recursos del Estado se tenga que recurrir otra vez a los funcionarios. Estas fuentes apuntan que se está estudiando la posibilidad de recortar las nóminas del mes de septiembre en un 25% que sería devuelto a los trabajadores de la administración autonómica una vez obtenidos los recursos del FLA. Esta situación no es deseable para la Generalitat porque el rechazo sindical será más que evidente, dado que el ambiente laboral está muy enrarecido por los trabajadores públicos han sufrido diversos recortes salariales y los Expedientes de Regulación de Empleo en empresas públicas se presentarán a la vuelta de vacaciones.
Con estas premisas, se entiende la postura moderada de la vicepresidenta del gobierno ante la manifestación del 11 de septiembre. Joana Ortega abogó por una manifestación en defensa del Pacto Fiscal alejada de posturas rupturistas que abogan por la secesión de Cataluña. Sin embargo, la manifestación tiene todos los ingredientes para convertirse en una manifestación independentista de la mano de sus convocantes, la Asamblea Nacional de Cataluña, la organización heredera de las entidades que convocaron los referéndums por la independencia en los municipios catalanes.
El debate se ha calentado esta semana. ERC y Solidaritat están capitalizando la manifestación lo que llevó a la vicepresidenta a echar agua al vino. Sin embargo, el conseller, Felip Puig, luego apoyado por el conseller Recorder, se posicionaron a favor de una manifestación independentista, puntualizando que lo hacían a título individual. Felip Puig ha asumido un fuerte protagonismo en este asunto liderando a los sectores más radicales de CDC. Algunas fuentes apuntan que Puig asume este papel para hacerse valer en el seno del partido ahora que su secretario general, Oriol Pujol, pasa por unas horas bajas acosado por los escándalos de corrupción y financiación ilegal, relacionados con la ILT y el Palau de la Música. Esta radicalización del partido no parece que sea liderada por el president Mas que estos días ha mantenido un discreto silencio.
El presidente catalán es consciente que necesita a Rajoy para evitar que su gobierno haga aguas de forma inmediata por no poder afrontar pagos lo que aumentaría el descontento social. Además, Mas sabe que los presupuestos del 2013 seguirán siendo restrictivos y para su aprobación solamente cuenta con el apoyo del PP de Alicia Sánchez Camacho. Por eso, Mas no quiere romper la cuerda. La ERC de Oriol Junquera quiere aprovechar la situación para ir más allá y no se dejará plumas en el apoyo de unos presupuestos que le harían perder el apoyo que ahora está recabando con la independencia como objetivo a corto plazo.


Una diada para salir de la crisis
Mientras desde los sectores más radicales de CiU y de ERC se presiona para que el presidente de la Generalitat encabece la manifestación de la Diada, desde el PP, su líder, Alicia Sánchez Camacho le recordó que un presidente de la Generalitat representa a «todos» los catalanes y que no es el presidente de «aquellos que quieren una Cataluña independiente ni una Cataluña separada del resto de España». En este contexto, Sánchez-Camacho expresó la predisposición de su partido a participar en todos aquellos actos que sean unitarios, es decir, en una manifestación de «todos, de la unidad, para salir de la crisis».

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