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jueves, 18 diciembre 2014
20:33
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La Razón

ANÁLISIS: «Lost in translation» por Alfonso Martínez

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- ¿Considera deliberado que los propietarios de los locutorios incumplan reiteradamente la Ley?
–No. Quien pone un locutorio sabe qué debe tener. Otra cosa es que quien atiende al inspector normalmente no es el propietario sino un empleado que desconoce toda la burocracia e, incluso, ni siquiera sabe dónde está guardada la documentación.

- ¿Y cómo es que reinciden después de una inspección?
–Precisamente porque hay mucha rotación de dependientes y puede no coincidir el mismo. Después está el tema del desconocimiento. Por ejemplo, entre una campaña y otra sí desciende considerablemente el número de infracciones por no tener el cartel con los precios y servicios, pero se mantienen o aumentan los que, teniendo el cartel, no lo tienen en regla.

- ¿Existe algún otro motivo?
–El idioma, clarísimamente. En el caso de algunos locutorios regentados por ciudadanos chinos que o no hablan o apenas entienden y chapurrean el castellano, es complicadísimo que, simplemente, te den la documentación. Así es fácil que, una vez que entienden que deben poner el cartel con los precios y servicios, los pongan mal.

Alfonso Martínez
Jefe del Departamento de Inspección

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