La Razón Solidaria
La riqueza de saber más que un ratón «colorao» animal ayer y hoy
Los expertos creen indiscutible el legado de nuestras mascotas al refranero
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MADRID- Además de compañía y cariño, las mascotas son portadoras de conocimiento, sabiduría ¡e incluso literatura! Desde antes de la Edad Media, ya durante la ocupación árabe, los dichos, leyendas o fábulas han versado sobre las vivencias del pueblo y su entorno, siempre compartido con los animales. Por ello perros, lobos, gallinas u osos son el eje del enunciado en gran parte de los refranes españoles.
Julia Sevilla, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y fundadora de la revista «Paremia», explica que «el refranero se empezó a construir como una enciclopedia cuando nadie sabía leer ni escribir y ahora son pieza fundamental de nuestra cultura». Narran la forma de ser de los habitantes de un país y expresan su identidad nacional, «por eso en España hablamos de toros y en América, de coyotes».
Las más extendidas son las paremias populares de carácter moral, a las que llamamos refranes. Su estructura es bimembre y tienen carga pedagógica, por eso «a otra cosa mariposa» es una frase proverbial y «a perro viejo no hay tus-tus» es un refrán moral con el que comprendemos que la experiencia protege a los mayores. Los avariciosos prefieren los caballos grandes, «anden o no anden»; a quienes se cansan de aguardar, la sabiduría popular consuela diciendo que «donde menos se piensa salta la liebre», y a los que desesperan en el transcurso de una gran obra se les recuerda que «no es mucho perder un boquerón para pescar un salmón». A veces, un retoño falla en belleza y la familia dice a los padres como consuelo que «de potro sarnoso, caballo hermoso» y si de mayor no mejora, el consejo será obvio: «Compón al sapillo, parecerá monillo». En cualquier caso, y como el refranero no conoce el abatimiento, recuerda que los gustos son muy amplios: «Por eso se vende la vaca, porque uno come la pierna y otro come la falda».
Si la experiencia, la esperanza o la tolerancia son algunos de los temas recurrentes que el Refranero Multilingüe del Instituto Cervantes –dirigido por Sevilla– recoge, es también buen consejero para los incautos que en toda época han existido. El controvertido «hasta el rabo, todo es toro» nos alerta de que el peligro nunca acaba hasta que salimos del escenario, aunque lo relacionemos mal con aquel «del cerdo, hasta los andares» sobre el aprovechamiento total. Para ocasiones de especial riesgo, cuando además queramos hacer un guiño a los antiguos filósofos, tenemos frases tan elaboradas como: «Cuando un lobo come a otro –"El hombre es un lobo para el hombre", Hobbes– no hay que comer en el soto», que nos aconseja huir de todo aquello aparentemente pacífico e inocuo.
¿Qué ocurre si lo que hace peligrar a un hombre no es su imprudencia sino su obstinación? Entonces hagan una buena sugerencia a sus semejantes y díganles que «de hombres es errar, de bestias, en el error perseverar».
Aunque la experta en la materia advierte de que fechar aforismos es una tarea «prácticamente imposible», no lo es tanto vincularlos con la realidad pasada que los originó. Así, en las ferias de ganado celebradas hace no muchos años, los comerciantes tenían por costumbre adivinar la edad y el estado de salud de los rocines por la inspección de su dentadura, acto al que la buena educación responde diciendo «a caballo regalado no le mires el diente».
Este mismo aforismo es ejemplo de cómo el tiempo y los cambios en nuestra sociedad alteran los refranes; de este modo, un cosmopolita del siglo XXI preferirá el moderno «a cuadrúpedo donado, no le periscopees el incisivo» a la forma tradicional.
También nos ayudan con la crisis
En un momento en el que el país sólo piensa en cómo mantenerse a flote, el refranero español, con ayuda de los animales, nos da algunas recomendaciones sobre el esfuerzo, la paciencia y el tesón. Cada pequeño gesto de solidaridad cuenta y por eso decimos que «poco a poquillo hace el pájaro su nidillo» o que «grano a grano, hinche la gallina el papo». En el trabajo o en su búsqueda, ahora más que nunca, debemos «poner toda la carne en el asador», emplear todos los medios materiales y humanos con los que contemos y recordar que el «gato con guantes no caza ratones», que es lo mismo que decir «quien quiera peces, que se moje...».

