lunes, 20 mayo 2013
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Política

Órdago separatista tras pedir el rescate

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Una multitud toma Barcelona para pedir la independencia de Cataluña
Una multitud toma Barcelona para pedir la independencia de Cataluña Efe

BARCELONA- «Pero, ¿qué celebráis en Barcelona que hay tanta gente y qué son estas banderas?», preguntaba ayer con expresión de asombro una turista norteamericana a unos jóvenes en una de las calles más turísticas de Barcelona, el paseo de Gracia. «Celebramos la fiesta nacional de Cataluña y esto es una bandera "estelada" para ir a la manifestación en la que pediremos la independencia de España». Dos frases bastaron para resumir a la turista la Diada «histórica» que ayer vivió Cataluña. Un 11 de septiembre marcado por la multitudinaria marcha soberanista que recorrió las calles de Barcelona bajo un grito: «Independencia».

Los organizadores, desbordados por el éxito de la convocatoria–1,5 millones, según los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana; y 600.000 personas según la Delegación del Gobierno–, lo habían avisado, «es una marcha por la independencia y quien participe será contado como un independentista más». Y la gente lo entendió. Durante las cuatro horas que duró la marcha, no dejaron de corearse proclamas a favor de una Cataluña independiente. Tan entregado a la causa se ha mostrado Artur Mas que triunfó el grito para proclamarlo «president» del hipotético Estado catalán.

Aunque Mas y su equipo de Gobierno habían animado a los catalanes a sumarse a la marcha independentista para impresionar al Ejecutivo de Mariano Rajoy de cara a negociar el pacto fiscal, apenas se leyeron pancartas en favor de un nuevo sistema de financiación. Contagiados por la euforia y el clamor soberanista que se respiraba entre la multitud, los participantes se saltaron la primera parada de la «transición nacional» de Mas, el pacto fiscal, y pisaron el acelerador hacia el destino final, el estado propio. Mas ahora tendrá que gestionar la demanda en favor de la independencia.

Desde la terraza del edificio de CC OO, el más alto de la Vía Laietana, la imagen de multitudes de «estelades» ondeando al grito de «independencia» era tan inequívoca como el lema de la cabecera: «Cataluña, próximo estado de Europa». Las «estelades» ganaron por goleada las «senyeres», así como las proclamas a favor de la independencia a la reclamación del pacto fiscal.

Ocho personas fueron atendidas por accidentes causados por las aglomeraciones y cuatro encapuchados quemaron las bandera española, europea y francesa.

En el parlamento que cerró la reivindicación la portavoz de la Asamblea Nacional Catalana, Txe Arana, clamó: «Hemos alcanzado una cima, pero nos falta conseguir la libertad, la independencia». Nueve de los once consejeros de la Generalitat, a excepción de la titular de Justicia y del de Interior, pudieron tomar nota, aunque en los próximos días Mas recibirá a la presidenta de la ANC, que le trasladará que inicie «el proceso de secesión del Estado español». El mismo mensaje envió a los políticos que participaron, Josep Antoni Duran Lleida, con muletas, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y los socialistas del ala catalanista Marina Geli, Àngel Ros, Laia Bonet, Joan Ignasi Elena y Montserrat Tura.

Mas aprieta: pacto fiscal o «camino hacia la libertad»
«With no agreement on the fiscal pact, the road for the freedom of Catalonia will be open, and you will see it this afternoon (Sin un acuerdo sobre el pacto fiscal, el camino hacia la libertad de Cataluña estará abierto, lo verás esta tarde)». En un perfecto inglés, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, respondió ayer a un joven periodista de la BBC que si no logra acordar el pacto fiscal con el Gobierno tomará «el camino hacia la libertad». Y ¿cuál es ese camino? La primera parada pasa por construir una Hacienda propia; el destino final es constituir Cataluña en un Estado propio. «Todo lo que vaya en la línea de una expresión catalana sin complejos, de un proyecto catalán con mayúsculas que tienda hacia la plenitud nacional de Cataluña, es nuestro proyecto», señaló. Una vez más, Mas aprovechó la presencia de la prensa extranjera para hacer llegar un contundente mensaje al Gobierno, algo así como que si no hay pacto fiscal, está dispuesto a dar un paso hacia un terreno desconocido. Ni en catalán, ni tampoco en castellano se mostró tan firme como cuando respondió al periodista de la BBC, tras el acto institucional de la Diada por la mañana en el Parlament, centrado en defender el catalán.

 

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