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lunes, 20 octubre 2014
09:14
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La Razón

Tribunales

Un asesino libre

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MADRID- Tras casi tres horas de deliberaciones, la Audiencia Na-cional dio ayer carpetazo al «caso Bolinaga», tras un mes de encendida polémica, ratificando la concesión de la libertad condicional al etarra –uno de los carceleros de Ortega Lara– por motivos de salud y ante su corta expectativa de vida, cifrada en alrededor de nueve meses.

La decisión del tribunal es firme, por lo que la posible vuelta a casa de Iosu Uribetxeberria Bolinaga, enfermo de cáncer, está ya sólo en manos de los médicos que le atienden en el hospital Donostia de San Sebastián, al que se comunicó la decisión al filo de las ocho de la tarde.

Cuatro de los cinco magistrados de la Sección Primera –el presidente de la Sala de lo Penal Fernando Grande-Marlaska, Alfonso Guevara (éste en sustitución de Manuela  Fernández Prado), Javier Martínez Lázaro y Ramón Sáez– votaron a favor de la medida que ya había sido adoptada en primera instancia el pasado 30 de agosto por el juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro.

El último, Nicolás Poveda, se opuso a la iniciativa y anunció que redactará un voto particular. Poveda era, precisamente, el ponente de la resolución, por lo que ahora será su compañero Sáez el encargado de redactar el fallo, que se conocerá en los próximos días.
Y eso que, en su último informe, la Fiscalía rechazaba ayer de nuevo la concesión de la libertad condicional al terrorista. En su opinión, de ese derecho a una muerte digna sólo pueden beneficiarse «los internos que se encuentren en estado terminal bajo cuidados paliativos o en peligro inminente para su vida».

El departamento que dirige Javier Zaragoza esgrime una sentencia del Tribunal Constitucional de 1990 sobre la relevancia jurídica de la decisión de varios presos del Grapo de negarse a recibir asistencia médica para forzar beneficios penitenciarios, antes de subrayar que conceder la libertad condicional a Uribetxeberria Bolinaga supone premiar su pulso al Estado cuando se negó a recibir atención sanitaria e incluso secundó, durante un periodo de nueve días, una huelga de hambre. El fiscal Carlos Bautista sustenta su decisión en el segundo informe elaborado por la forense de la Audiencia Nacional Carmen Baena, hecho público ayer minutos antes, en el que achaca el actual estado de salud del etarra a los «efectos secundarios» provocados por el tratamiento de radioterapia al que fue sometido del 27 de agosto al pasado día siete de septiembre.

La facultativa aconsejaba la «reevaluación del enfermo una vez desaparezcan» esos efectos a fin de «evaluar los posibles beneficios reales» del tratamiento y poder precisar así nuevamente su esperanza de vida.

La médico forense recuerda en el documento que Bolinaga perdió un total de 11,7 kilos debido a su huelga de hambre, por lo que llegó a pesar 50,2 kilos el pasado 20 de agosto, cuando todavía se negaba a someterse al tratamiento de radioterapia.

Y es que, según la médico forense, la media de supervivencia del carcelero de Ortega Lara debe determinarse «teniendo en cuenta exclusivamente los síntomas irreversibles debidos a su enfermedad y no los motivados por circunstancias irreversibles como son los efectos secundarios de los tratamientos médicos».

Para la Fiscalía, las conclusiones forenses no dejan lugar a duda: el empeoramiento del etarra, hace hincapié Bautista, es «momentáneo» y achacable, en todo caso, al tratamiento médico recibido y «a la voluntaria huelga de hambre anterior», sin que pueda afirmarse que se encuentra en inminente riesgo de muerte «salvo interpretación tendenciosa e interesada» de ese informe forense.

En todo caso, la Fiscalía reprocha a la Sala que adopte su resolución basándose en un solo informe, «el que más convenga o interese al órgano judicial», dado que la ley exige para conceder la libertad condicional, recuerda, que los informes de los servicios médicos del centro penitenciario y el del médico forense sean «coincidentes», algo que en este caso no sucedía.
Bautista asegura que la libertad condicional de Bolinaga «no añade nada ni garantiza la existencia de un mejor tratamiento» del interno puesto que su enfermedad «puede ser atendida en los términos actuales».

No obstante, el fiscal aclara que la no concesión de la misma no obstaculiza en ningún caso el mantenimiento del tercer grado, que está justificado en su «enfermedad grave con padecimientos incurables», una medida, subraya, que «ni atenta a los principios de humanidad y dignidad personal ni dificulta la prestación de la asistencia médica precisa».

Seguirá en el hospital
Bolinaga permanecerá todavía en el Hospital Donostia de San Sebastián debido a su delicado estado de salud, si bien ocupará otra habitación y no la que usaba hasta ahora, cuya ventana tenía  rejas y vigilancia policial, que tampoco será ya necesaria. Si sus condiciones de salud se lo permiten y abandona el centro, Uribetxebarria tendrá que atenerse a ciertas normas: alejamiento de las víctimas de sus delitos o de los familiares directos de éstas. Tampoco se permitirá el desprecio de las víctimas del terrorismo. Prohibición de participar de forma activa o pasiva en manifestaciones públicas de enaltecimiento o legitimación de la violencia.  Prohibición de ausentarse de la localidad en que fije su residencia habitual.

 

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