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SEVILLa- El Parlamento andaluz acogió ayer uno de los debates más broncos que se recuerdan. Quizás por su marcado cariz ideológico o porque el tema ha estado candente durante todo el verano, los parlamentarios se enzarzaron en una dura discusión sobre los asaltos y ocupaciones llevadas a cabo por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), con el diputado Juan Manuel Sánchez Gordillo a la cabeza.
Sin embargo, el polémico parlamentario no estuvo presente en la sesión al encontrarse enfermo. Tanto PSOE como PP, a petición de este último partido, rechazaron las acciones de Gordillo, como el asalto a un supermercado de Écija o las diferentes ocupaciones de fincas y bancos durante la marcha que realizó el sindicato por toda Andalucía. No obstante, tanto PSOE como IU rechazaron el segundo punto de la iniciativa popular, en el que se instaba a rechazar la «más que tibia reacción del Gobierno andaluz».
La parlamentaria popular Esperanza Oña abrió su turno denunciando que «robar sigue siendo un delito por mucho que haya diputados que lo pongan en duda». En este sentido, criticó el «bandolerismo político» protagonizado por Sánchez Gordillo y la actitud del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que «es absolutamente benevolente y comprensivo con estas conductas delictivas».
La sorpresa se produjo cuando la parlamentaria socialista Cinta Castillo tomó la palabra para arremeter duramente contra Oña y los populares. Tras advertir que el PSOE «rechaza cualquier acto fuera de la ley», acusó a la portavoz del PP de sufrir un «ramalazo bipolar», que se extiende a la «derecha retrógrada». Castillo argumentó su tesis recordando que el PP «considera a Sánchez Gordillo como el político más coherente de IU», mientras que en la anterior intervención «apenas se hizo referencia a él y sí, 20 veces a Griñán». En este punto se encendieron los ánimos de los populares. Incluso el presidente de la Cámara, Manuel Gracia, amenazó con expulsar a la diputada popular Carolina Fernández Vigo, aunque en ningún momento hizo referencia a los insultos de Castillo.
Mientras, la diputada socialista seguía recordando que «la derecha ha criticado nuestro acento y nos ha tildado de vagos» y hasta llegó a preguntarle a Oña «¿cómo tiene usted el taco? El otro ni lo sé ni me importa».
Durante el turno de réplica, la parlamentaria popular pidió disculpas al público que asistía al debate por «este espectáculo de bajo nivel intelectual», además de a «las miles de personas que votan al PP y a los que padecen bipolaridad».
Oña endureció su discurso, visiblemente enfadada, y aseguró que «los niños de Andalucía aprenden que, con el PSOE, robar no tiene consecuencias», en alusión al asalto al supermercado. En este sentido, recordó que en Fuengirola, municipio del que es alcaldesa, el Ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con los supermercados para que donen una parte de sus existencias al banco de alimentos municipal. «Y todo esto, desde el diálogo», remarcó.
Por su parte, la diputada de IU María Dolores Quintana manifestó que las acciones de Sánchez Gordillo se desarrollaron «de manera pacífica» y recordó que el sindicato pidió disculpas a la cajera que fue agredida durante el asalto al supermercado.
La protesta de los jornaleros duró... hasta que empezó el verdeo
La marcha obrera a pie organizada por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) reanudó ayer su recorrido desde Roquetas de Mar para dirigirse a la capital almeriense, donde celebró un acto público de cierre. Al igual que ocurriera el pasado miércoles en la primera jornada de la protesta en la provincia almeriense, la marcha continuó de forma pacífica y sin incidentes, según confirmó la Subdelegación del Gobierno, y bajo la vigilancia de un amplio despliegue policial. Por otra parte, el inicio del verdeo de la aceituna en Huelva ha motivado que el SAT haya decidido aplazar para el próximo mes la marcha que iba a desarrollarse por la provincia.

