sábado, 25 mayo 2013
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Ahorrar no debe estar reñido con el placer de conducir

  • Audi acrecienta la efectividad de su gama de híbridos

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Ahorrar no debe estar reñido con el placer de conducir
Ahorrar no debe estar reñido con el placer de conducir

Madrid.-Con su gama de híbridos, Audi demuestra que se puede ahorrar combustible sin perder prestaciones, como lo ha demostrado con su victoria el pasado julio en las 24 Horas de Le Mans. Si en muchos casos hablar de híbrido,  es sinónimo de renunciar al placer de conducir, en el caso de Audi  es  todo lo contrario. Estos  híbridos combinan motores gasolina o diésel con un propulsor eléctrico, en sus modelos A8 hybrid, A6 hybrid y Q5 quattro hybrid y ha trasladado su experiencia  en competición a los modelos de calle.

Los recorridos urbanos son idóneos para estos vehículos. En los tres modelos, A8, A6 y Q5, Audi ha montado el mismo motor de gasolina de 2,0 litros, conectado a otro eléctrico que rinde 45cv y que se recarga  cuando desacelera. Una conducción cuidadosa permite conseguir  velocidades de hasta 80 km/h en modo eléctrico, durante más de tres kilómetros, lo que no es poco circulando por ciudad o en recorridos por autopista, en los que se van relevando en su funcionamiento ambos motores.
En los tres modelos, tanto en la magnífica berlina de lujo A8, el elegante A6 o el voluminoso  Q5, se consiguen valores en consumo espectaculares. Pero  si requerimos toda su potencia,  aparece de manera inmediata.

Sus formas externas son idénticas a las de sus hermanos de gasolina o diésel. La única diferencia en el interior es la ausencia de cuentavueltas en el salpicadero, que ha sido sustituido por un indicador de carga disponible de batería que alimenta el motor eléctrico. La híbrida es  ahora la tecnología más acorde a las necesidades del consumidor. Un híbrido se conduce como cualquier vehículo convencional. Al pulsar la puesta en marcha, es el eléctrico quien toma el protagonismo y, sólo cuando su reserva de energía se agota, entra el motor térmico para seguir moviendo el coche. Al desacelerar, se recarga la batería y el propulsor eléctrico  recupera su fuerza. Por ello, podremos realizar largos recorridos con un consumo ridículo de combustible como sólo seis litros a los 100km en un A-8 de casi dos toneladas de peso.
 

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