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martes, 25 noviembre 2014
23:50
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La Razón

El Editorial

Con la Constitución por delante

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Al mismo tiempo que el presidente del Gobierno recordaba en el Congreso que haría honor a su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución, la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, sintetizaba en Los Desayunos de LA RAZÓN el núcleo del espíritu  constitucional: «El futuro de España lo decidimos todos los españoles». Y ese todos no admite excepciones ni jerarquías. Conviene subrayar y elogiar la firmeza de estas declaraciones, hechas la víspera de la entrevista entre Mariano Rajoy y Artur Mas sobre el llamado pacto fiscal. Reunión que los propios nacionalistas han hecho fracasar antes de celebrarse. Sólo por  cortesía institucional está justificado que el presidente reciba a Mas. Porque en realidad hay muy poco margen para hablar. Como afirmó ayer Cospedal en la Casa de LA RAZÓN, no se entiende que cuando Europa camina aceleradamente hacia una mayor integración y solidaridad, haya en España quienes propugnen su división y enfrenten a unos con otros. La Constitución, que fue mayoritariamente refrendada por todos los españoles, y de forma destacada por los catalanes, consagra la unidad de la nación y la solidaridad entre sus regiones y nacionalidades, de modo que quedarán fuera de la Ley aquellos actos o iniciativas que violen esos dos principios básicos, «que tenemos la obligación de guardar y hacer guardar como gobernantes», recordó Cospedal. Naturalmente, los nacionalistas pueden defender las propuestas que crean oportunas, como el pacto fiscal. Pero para ello hay un procedimiento reglado y previsto en las leyes. Lo inaceptable es que se utilicen las instituciones autonómicas, como la Generalitat, que forman parte sustancial del Estado, para saltarse las leyes y dinamitar ese mismo Estado. «No aceptamos ni las amenazas ni los chantajes», advirtió Cospedal en clara referencia al radicalismo de CiU y a los últimos pronunciamientos de Mas. Y recordó un hecho que los nacionalistas ocultan: que el actual modelo de financiación, del que ahora abominan, fue pactado por el Gobierno socialista y por la Generalitat. De ahí que la presidenta castellanomanchega reivindicara el gran esfuerzo realizado por Rajoy en apoyo y solidaridad con las autonomías, como el Plan a Proveedores, los anticipos a cuenta, el aplazamiento de las devoluciones y el Fondo de Liquidez. Por tanto, no hay razón de peso que justifique la actitud de Artur Mas, salvo que obedezca a puros intereses electorales, como sugirió ayer Cospedal. No debe de ir muy desencaminada a tenor de la reunión de gobierno extraordinaria que ha convocado el presidente catalán para hoy. En ese caso, los votantes deberían castigar severamente la frivolidad del dirigente nacionalista, que ha crispado artificialmente la convivencia para arañar un puñado de votos.
 

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